Hay crímenes que nos cuesta asimilar, porque personas despiadadas atentan con brutal violencia contra seres indefensos. El caso de Mario Agustín Salto, de 11 años es estremecedor, cariñosamente lo llamaban Marito.

El niño salió de su vivienda en Quimilí, Santiago del Estero, en Argentina, para viajar a una represa en su bicicleta, pero en el camino lo interceptaron para violarlo, lo asesinaron y descuartizaron su cuerpo.

Transcurrieron dieciocho meses desde aquel día cuando después de doce horas de exhaustiva búsqueda los perros de la Unidad K9 de la Policía de San Luis y Río Negro, lograron esclarecer el crimen y comprobaron que el menor murió durante un “ritual satánico”.

Los perros de la policía, Alcón y Duque, recorrieron el lugar donde hallaron el cuerpo de Marito, marcaron un taller mecánico y después, se ubicaron frente al domicilio de un reconocido productor agropecuario.

Finalmente, corrieron hasta el fondo de la vivienda, y encontraron un altar satánico que había sido la escena del crimen.

El cuerpo de Marito fue hallado el 02 de julio de 2016, dos días después de su desaparición, cuatro personas, miembros de una familia, fueron detenidas al ser acusadas de haber secuestrado, violado y asesinado al menor.

Cuando interceptaron al menor lo sometieron a crueles torturas, lo colgaron de la rama de un árbol con un alambre, y tras mutilar su cuerpo lo distribuyeron en bolsas de basura.

Dos días después de su desaparición hallaron su cuerpo, y detuvieron a tres involucrados en el crimen, Rodolfo Sequeira, quien lo secuestró, David Sosa, un testigo del crimen que terminó participando y Ramón Salvatierra, un campesino acusado por encubrimiento.

Pero recientemente, finalmente resultaron detenidos: Miguel Ángel Jiménez, de 58 años, conocido como “El brujo”; su esposa Arminda Lucrecia Díaz, de 57 años, su hijo Alfredo Daniel Albarracín, de 40, y Pablo Ramírez, de 38, conocido como “El loco”.

“Gracias a Dios está todo resuelto, tenemos autores intelectuales, autores materiales. Hemos encontrado muchísimas evidencias que nos demuestran que Marito fue víctima de un crimen ritual”, declaró Rosa Falco, la juez del caso.

Hasta el momento hay siete personas detenidas involucradas en el crimen, y no se descarta la detención de otros arrestos.

El principal sospechoso de perpetrar el crimen es el conocido agropecuario de apellido Jiménez y la noticia ha causado indignación en los vecinos de la comunidad.

Él solía acompañar a los familiares de Marito a las protestas de calle que realizaban para pedir justicia, “Así participaba el asesino de las marchas, así caminaba el diablo a la par de la familia. Decía que apoyaba el caso ¿Quién iba a creer?”, comentó un familiar del menor.

Durante la investigación de los agentes de la policía encontraron un cuchillo que pertenecía a la esposa del agropecuario y que pudo ser empleado para descuartizar el cuerpo de Marito, además incautaron un vehículo Fiat Palio donde presumen que trasladaron al menor desde donde lo capturaron hasta el altar de la casa donde perpetraron el crimen.

Publimetro / TN

Es una completa atrocidad lo que hicieron, no hay palabras para describir tanto dolor. Ningún niño merece ser maltratado de esta forma, en medio del desconsuelo de su familia, es reconfortante saber que se hizo justicia y que los responsables de acabar con la vida de Mario pasarán sus días tras las rejas.

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