A diario millones de personas son anestesiadas y aunque existe un alto riesgo de morir a causa de los fármacos, el índice de mortalidad por esa causa es bastante bajo. Eso se debe a que hay procedimientos estandarizados y diferentes tipo de anestesias según la práctica médica que se vaya a realizar.

Además, junto a la persona que ha sido sedada debe haber un especialista encargado de monitorear los signos vitales del paciente y controlar que el mismo no haga ninguna reacción adversa. Sin embargo, para Celia Trillo de 61 años, no fue así, algo en su procedimiento falló y terminó perdiendo la vida.

Ella acudió al Hospital La Luz, junto a su esposo Maxi para que le realizaran una tomografía, pues sufría de polineuropatía dolorosa en las extremidades inferiores.

Le estaban realizando una serie de exámenes que incluían la tomografía, para poder emitir un diagnóstico más claro. A las 20:00 ella ingresó para su examen donde la sedarían, ya que se trata de un procedimiento donde el paciente puede sentirse encerrado y ella no toleraba esa sensación. De hecho, ya lo habían hecho así dos veces antes, mientras tanto Maxi la esperaba en una habitación del Hospital.

Pero esta vez, el procedimiento había demorado mucho más de lo esperado eran las 22:30 y Maxi aun no sabía nada de Celia. Después de esa hora, él escucho un teléfono en la sala contigua donde se encontraba personal del Hospital, logró escuchar un fragmento de la conversación y fue cuando supo que algo andaba mal.

“Está aquí, sí, aquí al lado ¿Yo? No, llama tú por teléfono y se lo dices”, fueron las palabras que Maxi escuchó justo antes de que su teléfono sonara.

Le pidieron que bajara, en ese punto ya estaba muy nervioso, pero aun podía estar peor, lo hicieron entrar a la sala de tomografías y fue cuando vio a la mujer que había sido su esposa durante 42 años, aun dentro del aparato. “Ella estaba muy fría y ni lo propios médicos sabían que le había pasado, no tenían idea de lo que estaban haciendo” dijo Maxi.

“Discúlpenos, no sabemos qué ha pasado”, fue lo único que le pudieron decir los médicos. Inmediatamente e intentando mantener la calma, le envió a sus hijos un mensaje desde el celular de Celia, donde les informaban que mamá no estaba bien y que tenían que ir inmediatamente al Hospital.

La hija de Celia sufrió un ataque de pánico tan terrible que los vecinos al escuchar los gritos pensaban que se trataba de un caso de violencia doméstica.

ElMundo / DiarioEspana

Ellos decidieron hacer una denuncia al Hospital La Luz y a los médicos que se encontraban a cargo. No era la primera vez que Celia se sometía a ese tipo de procedimientos y era sedada, su familia alega que la “sedaron como a un animal”. Por su parte, los médicos dicen haber hecho la evaluación habitual para este tipo de procedimientos. El Hospital, no emitió ningún comunicado por no tener una constancia de la denuncia.

Esperamos que se investigue a fondo qué ocurrió con Celia y que su familia pueda sobrellevar su perdida, comparte esta noticia.