Erica Shryock, de 19 años, y su novio de 18 años, Charles Elliott, de Arkansas, han sido condenados a cinco años de prisión tras permitir que su bebé sufriera más de 100 mordeduras de ratas, y es probable que sean puestos en libertad condicional después de 304 días en prisión.

Los médicos tuvieron un terrible impacto al ver a una bebé de 15 días entrar al hospital con una serie de lesiones en todo su cuerpo, la peor de las cuales fue un agujero de 2,5 cm en su cabeza, que dejaba expuesto su cráneo, por lo que tuvo que ser intervenida quirúrgicamente.

La pequeña tenía alrededor de 100 heridas que cubrían sus brazos, dedos, manos y su cara.

Desafortunadamente, la situación pronto pasaría de ser mala a mucho peor, cuando las autoridades descubrieron lo que realmente sucedió.

El informe médico determinó que las heridas habrían tardado horas en ocasionarse.

Tras el incidente enfermizo, los jóvenes padres llevaron a su hija a un hospital local en Magnolia, Arkansas. Pero los médicos del Centro Médico Regional de Magnolia se dieron cuenta rápidamente de que había algo que no cuadraba entre las lesiones de su bebé y el relato de lo sucedido.

Cuando los interrogaron, Shryock les dijo que “Acostó a la bebé a dormir alrededor de las 5:30 a.m., pero se despertó unas dos horas más tarde, aproximadamente a las 7:30 a.m., con el sonido de su hija gritando y después la encontró ensangrentada”.

Sin embargo, Elliot les contó a los oficiales una historia diferente, diciendo que se despertaron a eso de las 5 a.m. y vieron sangre en todas partes, incluyendo huellas de ratas en la cuna.

Aunque afirmó que sabía que había ratas en la casa, nunca hizo nada al respecto. Además, admitió que dudaba en llevar a la niña al hospital y por eso no la llevó enseguida.

Finalmente, declararon lo que más temían las autoridades. La pareja adolescente admitió que habían consumido drogas, como metanfetaminas y marihuana, en los días previos al ataque, además de alcohol en grandes cantidades.

“las autoridades incluso piensan que probablemente no estuvieron presentes en el momento del incidente, porque no habría forma de ignorar los gritos agonizantes de la bebé, lo que sugiere que estuvo gritando por numerosas y angustiantes horas”.

Durante el registro de la casa, se encontró un sombrero y una manta empapados en sangre en la cuna de la recién nacida. Asimismo, vieron huellas y excrementos de roedores.

Según informan, la pareja también tiene otros dos hijos, que han pasado a disposición del Departamento de Servicios Humanos de Arkansas. Por su parte, el bebé, que nació prematuramente, ha sido adoptado y está fuera de peligro.

Arkansas Online / Facebook / Erica Michelle Shryock

Son historias que definitivamente nos hacen cuestionarnos si no será necesario que muchos padres antes de serlo sean sometidos a pruebas para determinar su capacidad o “incapacidad” para educar hijos.

Esperamos que la justicia no sea benevolente en este caso. Comparte la noticia con tus amigos