Por primera vez en 5 décadas, una ballena azul surcó las aguas del Estrecho de Magallanes, pero su viaje no fue positivo, pues el cetáceo más grande de los mares terminó varada, sin vida, en la playa de Punta Delgada, en Chile.

A sólo 100 metros de un puerto de la Armada de Chile, y en el punto que utilizan chilenos y argentinos para cruzar de un país al otro, hallaron muerta a la enorme ballena.

Según Anelio Aguayo, veterinario y experto en mamíferos marinos del Instituto Chileno Antártico, en 50 años de investigación nunca vio una ballena azul en la zona, pero lo que más le alarma es que nunca vio que las personas reaccionaran de la forma que lo hicieron en esta playa en uno de los puntos más australes del mundo.

La ballena varada en la playa de Punta Delgada.

Twitter Rodrigo Saavedra

Un grupo de personas se subió al cuerpo de la ballena, se sacaron selfies, la patearon y rayaron la aleta y a cola con una piedra, donde alguien escribió “ANA TE AMO”.

El incidente se conoció en los medios gracias a las fotos que posteó un turista chileno, oriundo de Santiago, que llegó al lugar y vio a las personas que realizaron esto.

“Una ballena azul de 21 Mts varo en el sector de Punta Delgada, a 117 kms de Punta Arenas, el cetáceo estaba rayado con dedicatorias, cortes profundos en su piel y dos mujeres fotografiándose encima de su cuerpo #RespetoAnimal” dice el tweet de @rodrigo_sm.

Este es el mensaje que despertó la polémica e indignación.

El rechazo en las redes sociales fue unánime, aunque algunos intentaron defenderlos argumentando que la ballena estaba muerta.

Punta Delgada es un punto obligado para aquellos que quieren cruzar a Tierra del Fuego y volver al continente, por lo que suele ser de alto tráfico, donde suele formarse una fila de vehículos y hay un restaurante. Y el cuerpo del animal se veía inmenso, a simple vista desde la ruta. Eso atrajo a muchos curiosos.

Cuando reportaron la ballena muerta, los investigadores no podían creer lo que encontraron al llegar a la playa: más de 50 personas rodeaban el cuerpo del animal marino, muchas de ellas subidas al lomo para sacarse fotos y unos niños le pegaban patadas.

Algunos turistas sólo se sacaron selfies, pero no todos fueron tan respetuosos y prudentes.

La Prensa Austral

“Me generó un shock ver esa situación de descontrol, es completo, porque cómo le dices a la gente que no la toquen, que tomen distancia. Tuve mucha rabia, mucha impotencia, relata Gabriela Garrido, investigadora del Museo de Historia Natural Río Seco, una de las primeras científicas en llegar al lugar.

“Es muy doloroso entender cómo una persona es capaz de realizar un acto así. Esto no ocurriría con un perro, que es más carismático. El 2015 ya había visto algo así, en Bahía Inútil, cuando encontramos un animal completamente rayado, con grafitis tipo ‘Juan estuvo aquí’. No hay entendimiento de que es un ser vivo, sino que lo ven como un objeto. Hay que preocuparse de educar para que no vuelva a ocurrir, pidió Garrido.

El biólogo Juan Marcos Henríquez, responsable de Medio Ambiente de la Región de Magallanes y Antártica Chilena mostró su consternación: “Nos preocupa mucho ese hecho. En los últimos años se ha logrado sensibilizar bastante a la población de Magallanes, incluso distintas Organizaciones No Gubernamentales han dado su aporte educando en torno a la conservación de especies y otras iniciativas, a lo que suman las actividades propias del ministerio para incentivar la valoración de la biodiversidad, el cuidado de los ecosistemas y haya un comportamiento apropiado, de parte de la ciudadanía”.

Así escribieron en la aleta de la ballena azul.

Twitter Rodrigo Saavedra

“Tanto esa como la acción anterior contradicen abiertamente todo el espíritu que queremos demostrar a la comunidad. Lo primero es enfatizar que hay una falta de respeto al actuar sobre un organismo que aún estando muerto, no merece un trato como ése. Subirse a ella no corresponde bajo ningún punto de vista.

Y segundo, la persona que hizo esos cortes para expresar su afecto, posiblemente con alguna cortaplumas en mano, está profundamente equivocada. Estos comportamientos dan vergüenza colectiva y nos llaman a reforzar los trabajos en distintas formas de educación para que la gente piense bien antes de cometer este tipo de actos del todo repudiables”, concluyó.

Para Aguayo, la causa de muerte probablemente haya sido la inanición, porque el cuerpo no muestra magulladuras que indiquen que haya golpeado con embarcaciones o que haya tenido alguna enfermedad.

Otras personas no respetaron al animal y se subieron a él como si fuera un objeto.

Twitter Rodrigo Saavedra

La ballena tenía alrededor de dos años de edad, “sin duda es del Atlántico sur, se metió por la boca oriental del estrecho y cayó en sus angosturas. Estaba muy flaco, tiene que haber estado mucho tiempo perdido, el grosor del tocino no era más de seis, ocho centímetros, lo que indica que había perdido la mitad de su peso. Tenía una sopa verde de algas en el interior y estos animales se alimentan de plancton”.

Patricio Díaz, director regional en Magallanes del Servicio Nacional de Pesca de Chile, contó que el sábado pasado, cuando fueron informados del hallazgo, concurrieron hasta Punta Delgada y el rayado ya estaba.

“Me parece un signo de ignorancia y falta de respeto por la fauna marina, en especial por un animal tan emblemático como la ballena azul”, opinó Díaz y dijo que también es un exceso subirse sobre la ballena muerta para sacarse fotos.

La Armada de Chile tomó la decisión de restringir la zona para que sólo los investigadores puedan acercarse al cuerpo de la ballena, que será entregado al Museo se Historia Natural Río Seco.

Lamentablemente, el proceso de limpiar para preservar el esqueleto, con los recursos actuales, explicó Aguayo, puede tardar un par de años.

La Prensa Austral

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