Es una tradición para los recién casados visitar islas paradisíacas o lugares fantásticos, para poder entablar una relación más íntima y celebrar junto a su otra mitad haber aceptado estar unidos para siempre.

Lamentablemente, a veces la tragedia sorprende cuando menos lo esperas. Ese es el caso de Aimee Simms, una mujer de 33 años de edad, que tuvo que enfrentar el fallecimiento de su esposo, con el cual se caso recientemente.

Alan de 31, murió a causa de un cáncer de pulmón, enfermedad que su esposa desconocía que padecía.

El hombre murió estando en el cuarto día de su viaje de Luna de Miel en África. Al tercer día de su viaje de novios, Alan cayó en cama enfermo, y aunque ambos creían que se trataba de alguna clase de indigestión, su estado de salud se deterioró con una rapidez impresionante. Su esposo finalmente falleció en una clínica en Cabo Verde dejando a sus familiares y amigos con el corazón destrozado.

El hombre que se desempeñaba como jardinero, murió de cáncer de pulmón a solo 8 días de haberse casado con Aimee, dejándola completamente sorprendida y devastada.

Yo no podía entenderlo, en tan solo 12 horas él se había ido, pasó de estar genial a morir. El no tenía ninguna clase de signo que indicara que padecía de cáncer, es horrible”, comentó Simms a un medio local.

Alan, quien era de Yorkshire, en el Reino Unido, comenzó a enfermar de forma violenta, siendo diagnosticado con alguna clase de indigestión por una enfermera, realizando entonces algunas pruebas de rutina.

Las horas pasaron hasta que finalmente informaron a la recién casada que su esposo padecía de un cáncer de pulmón y que eso había acabado con su vida.

Y aunque Alan había vivido la mayor parte de su vida con un tumor benigno en el cerebro, que le fue diagnosticado cuando tenía 19 años de edad. Los estudios post-mortem revelaron que también tenía uno en su hígado.

Después de pasar dos días maravillosos en el paraíso junto a su esposa, al tercer día, Alan llamó a su madre para hablarle del asombroso momento que estaba viviendo, pero empezó a sentirse perezoso y mareado.

Simms le comentó a su esposa que necesitaba tomar una siesta antes de la cena, horas después salieron a una clínica a causa de una terrible diarrea y vómitos, donde finalmente murió.

Una aerolínea apoyó a Aimee en todos los papeleos correspondientes para el traslado del cuerpo de su esposo a su lugar de nacimiento, en donde sus familiares y amigos le esperaban para darle el último adiós.

Es lamentable que en momentos de júbilo y alegría, ocurran este tipo de tragedias, y de una manera tan inesperada. La amarga experiencia que vivieron puede advertir a otros, un diagnóstico a tiempo puede alargar la vida.