Jorge Nestor Noya es un hombre conocido por dedicarse a la caza de manera profesional durante 40 años, que se dedicaba al negocio de los safaris y que ofrecía viajes de caza con “trofeos” garantizados en Argentina. Pero recientemente las noticias han dejado claras que su reputación de cazador va más allá de lo legal, él era un especialista en ofrecer la experiencia de cazar y posar junto al animal.

Él ofrece lujosos paquetes en su web a través de Caza & Safaris, donde segura la mejor experiencia, locación y atención.

Todo esto en zonas permitidas por la ley, sin embargo, hace unos meses las autoridades comenzaron a realizar un seguimiento hasta que la división Delitos Ambientales de la Policía Federal decidió hacer un allanamiento en tres de sus cuatro propiedades ubicados en diferentes puntos de Argentina.

Los hallazgos fueron impresionantes y dejaron sin aliento a más de uno.

Todo esto se realizó bajo las órdenes del Juzgado Federal N°2 de San Isidro a cargo de Sandra Arroyo Salgado, con el apoyo de la división Armas y Agencias de la misma fuerza. Fueron recibidos por una mujer que lucía fatigada que les informó que el empresario se encontraba de viaje por lo que no fue detenido.

Pero ahora presenta una causa en la Dirección de Fauna Silvestre y Conservación de la Biodiversidad del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

Dentro de una de sus propiedades fue encontrado un puma de gran tamaño congelado dentro de un freezer, esto representa una violación a la ley 22.421 de conservación de fauna, “depredación de la fauna silvestre mediante uso de medios prohibidos”. Los pumas no son animales de aprovechamiento y tampoco su caza es legal.

Pero eso no fue lo único grave que encontraron dentro de las propiedades de Noya.

También fueron hallados colmillos de elefantes como decoración y una cabeza completa en la pared, sin contar algunas patas de paquidermos en taxidermia, todo proveniente de África, esto es un delito aberrante.

Entre las propiedades allanadas se encontraron más de 100 piezas de animales, muchos de ellos cuya caza está prohibida.

Entre las piezas de pueden incluir, pieles de cebras y de lagartos, ornamentos de varios tipos de ciervos incluyendo algunos en peligro de extinción, piezas de elefantes, cráneos de pumas y lo más terrible una cierva con sus crías en taxidermia que decoraban la sala de la casa. Además, se incautaron más de tres mil cartuchos de escopetas por lo que las investigaciones se profundizaran aún más.

Infobae / ElLiberal

Noya ofrecía safaris con todas las comodidades necesarias, bebidas y vuelo chárter si el cliente lo pedía, donde iban a cazar principalmente ciervos colorados pero incluían otras opciones como ciervos dama, antílopes negros, ciervos axis, también jabalíes y muflones, con imponentes cornamentas. No se conformó con eso que ya se trata de algo bastante horrible sino que decidió violar las leyes de su país y el derecho a la vida de animales en peligro de extinción por lo que la ley lo debe hacer pagar por sus delitos.

Comparte esta historia y que quede claro ante el mundo que crímenes como este no pueden quedar impunes.