Las actuaciones de los médicos y enfermeras que ofrecen sus servicios en situaciones de emergencia debe ser rápida y eficaz, su compromiso es salvar vidas y cualquier error puede ser fatal.

Cuando atienden a un paciente, deben estabilizarlo y lograr que reciba la atención necesaria según su diagnóstico. Pero eso no fue lo que ocurrió en este caso.

En Rochdale, Inglaterra, una mujer de 22 años llamada Beatrice Lovane sufría una condición hepática sin diagnosticar y solo tomaba un fármaco recetado por su médico de cabecera para calmar los dolores estomacales que le provocaba su desconocida condición.

La madre de Beatrice, Maria Lovane, notó que su hija se sintió muy mal al tomar la dosis indicada por su médico y de repente colapsó, la reacción alérgica provocada por el fármaco hizo que vomitara y se desplomara al suelo cayendo sobre su propio vómito y fluidos sanguíneos. Cuando los paramédicos llegaron al lugar, Beatrice seguía inconsciente y, de hecho, sus ojos estaban en blanco.

Su respiración era demasiado aCELERADA y me pidieron que intentara calmarla, pero no pude. Uno de ellos trató de tomar su presión arterial y pude ver sus ojos dando vueltas, así que les pregunté si iban a llevarla al hospital”, comenta la madre de Beatrice sobre una de las conversaciones que tuvo con el paramédico.

Ante la insistencia de la madre de llevar a su hija a un hospital lo más pronto posible, uno de los paramédicos le comentó que “su hija estaba fingiendo la situación”.

A pesar de que a Beatrice le costaba respirar, los paramédicos le decían que dejara de fingir su crisis y que “parara de humillarse a sí misma”. Maria no podía creer lo que estaba escuchando.

Lo ideal es que buscaran una silla de ruedas para trasladar a Beatrice hasta la ambulancia, pero los paramédicos se negaron y la obligaron a caminar; sin embargo, la chica no lograba reaccionar y prácticamente la arrastraron por las escaleras.

Minutos después, llegaron varios agentes de la policía local y Maria habló con ellos sobre la situación, en ese momento los paramédicos aprovecharon para irse sin ella.

Desafortunadamente, cuando Beatrice Lovane entró en el hospital, después de tres horas de retraso en su traslado, falleció. Esta situación ha indignado a su madre porque si los paramédicos hubiesen actuado con la urgencia debida su hija se habría salvado.

Sin embargo, uno de los paramédicos que asistió a Beatrice, Anthony Morris, declaró: “Queríamos que ella llegase a la ambulancia y creímos que tenía la capacidad de hacerlo, así que acordamos que bajase las escaleras”. Añade que la paciente no cooperó y por eso se requirió la presencia policial.

Telegraph / The Guardian / Relay Hero

Pero las declaraciones del paramédico junto a los otros compañeros no han sido sólidas y fueron suspendidos del Servicio de Ambulancias del Nororeste de Inglaterra hasta que se cierre la investigación sobre este caso en el cual se busca descubrir la razón por la que estos paramédicos no dieron la atención que requería Beatrice y cualquier otro paciente que presente una reacción alérgica a un fármaco.

La responsabilidad que tiene un personal de las ciencias de la salud es enorme, pero una mala práctica puede desencadenar un terrible incidente. Esperemos que esto no vuelva ocurrir.

Paz los restos de Beatrice.

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