El llanto de un bebé suele generar gran angustia en sus padres y, como es el único medio que los pequeñines tienen para comunicar su incomodidad o malestar, puede prestarse a interpretaciones equivocadas por parte de estos o de sus cuidadores al no entender cuál es el origen del mismo.

Es por ello que se debe tener particular cuidado ante el comportamiento de un bebé que presenta episodios de llanto prolongado, pues pudiera estar causado por motivos no tan evidentes.

Tal como lo refiere Phil Kerman, padre del pequeño Ronnie de 19 meses, el niño venía presentando episodios de llanto incontrolado, que él y su esposa Louise atribuían a la erupción de las primeras muelas ya que por la edad del infante les parecía la explicación más lógica ante aquel llanto inconsolable.

Los episodios de llanto se hacían más intensos con los días y el chiquillo dejaba caer su cabecita hacia atrás en la desesperación que le provocaba el intenso dolor que evidentemente estaba sintiendo.

Sin embargo, la situación se tornó en extremo alarmante cuando los padres encontraron a Ronnie inconsciente en su habitación y al tratar de hacerlo reaccionar alzando sus pequeños brazos, estos carecían absolutamente de tono muscular y caían inertes.

Trataron de colocarlo en posición de gatear, pero fue inútil, el bebé no reaccionaba. Los padres se imaginaron que el chiquillo había sufrido un derrame cerebral.

Inmediatamente, se comunicaron con los servicios de emergencia los cuales trasladaron al pequeño hasta un hospital cercano en la ciudad británica de Bransholme, donde los médicos, tras someterlo a exhaustivos análisis y diversas evaluaciones como resonancias magnéticas y tomografías específicas, determinaron que tenía dos tumores cerebrales benignos y que había sufrido una hemorragia cerebral.

Después de análisis más profundos, los especialistas determinaron que Ronnie poseía una condición de origen genético denominada Neurofribromatosis, la cual provoca la aparición espontánea de tumoraciones en el tejido cerebral.

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Adicionalmente, el pequeño había perdido casi totalmente la visión debido a la presión ejercida por los tumores sobre el nervio óptico, por lo cual será sometido a una cirugía para la extirpación de la mayor parte posible de los tumores y posteriormente se le aplicará tratamiento farmacológico para descartar la reproducción de los mismos.

El pequeño Ronnie aún se encuentra recluido en el hospital, donde está siendo atendido a la espera de su pronta intervención quirúrgica y de la aplicación posterior del tratamiento que le brindará seguramente la oportunidad de recuperar la posibilidad de una vida plena y saludable.

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