A finales de 2017, el gobierno de Australia autorizó la caza de canguros, esto se debe a que la población de esta especie ha crecido tanto que la han comenzado a considerar una plaga.

Millones de canguros se encuentran saltando de un lado a otro en este país, de hecho en 2016 ellos duplicaban la población de humanos, y aunque muchos utilizan todos sus recursos y esfuerzos en protegerlos, el gobierno busca eliminar al menos a un par de millones de ellos.

Su carne aunque es comestible se usa como alimento para perros ya que su consumo no es muy popular entre los australianos, solo los turistas lo piden.

No obstante muchas personas colaboran con la eliminación de canguros en el territorio australiano, como lo hace Joshua Hayden, de 19 años junto a su hermano. Ellos salen a cazar canguros en Kellerberrin, con frecuencia y luego utilizan su carne como alimento propio. Pero no es un secreto que aunque estos marsupiales suelen convivir en paz con las personas, también pueden ser territoriales y tienen una fuerza increíble.

Cuando un macho se siente amenazado no duda en mostrar el tamaño de sus músculos y en usar su fuerza en un bestial ataque.

Y fue exactamente lo que le ocurrió a Hayden quien tenía en la mira a dos canguros, cuando uno de ellos desapareció se concentró en el que veía. En el momento en que se estaba preparando para disparar, su vista se nubló y perdió el conocimiento por al menos 30 segundos, al despertar pensaba que había sido su hermano quien lo golpeó pero se trataba del canguro que había desaparecido.

“Él literalmente le dio la vuelta al automóvil, rompió el vidrio de un golpe para terminar dándome un puñetazo en la mandíbula”, contó el joven.

Hayden tuvo que ser llevado a urgencias en el Hospital Royal Perth a 200 kilómetros de donde se encontraba, después de que en los hospitales de Northam y Kellerberrin no pudieran atender el tipo de lesión.

Su mandíbula sufrió fracturas que deben ser operadas pero los cirujanos decidieron que esperaran al menos 10 días para que bajara la inflamación y poder proceder a la cirugía sin inconvenientes.

“Rebotó sobre mí y me golpeo directamente en la mandíbula”, agregó el afectado.

Metro / DailyMail

Aunque en este caso Hayden sí estaba invadiendo el espacio de los canguros y puede considerarse un ataque en defensa propia, no es la primera vez que ocurren ataques inesperados. Recientemente un chico que se encontraba mirando por la ventana de un automóvil en movimiento también fue brutalmente golpeado y hace pocas semanas una ciclista fue derribada por el puñetazo de un uno de estos marsupiales.

Algunos dicen que el hombre lo tenía merecido porque se disponía a dispararle.

Esperamos que tanto animales como personas logren conseguir un equilibrio, sin que nadie salga lastimado, no olvides compartir esta historia.