Este caso está protagonizado por Casie, una mujer de 26 años que contrajo matrimonio en 2009 con Shawn, quien falleció dos años después a causa de graves afecciones respiratorias que padecía desde hace tiempo.

La mujer norteamericana enfrentó la pérdida de su esposo con mucho dolor, y en medio de su aflicción por el duelo desarrolló un hábito que ha desconcertado a muchas personas.

Casie cada día come un poco de las cenizas de su difunto esposo, todo comenzó cuando las trasladaba a todas partes con ella, iba al supermercado, al cine, a los restaurantes, a cualquier lugar con el cofre de las cenizas.

Hasta que un día una parte se derramó accidentalmente sobre su mano y esa fue la primera vez que las ingirió.

Cuando habían transcurrido dos meses de la muerte de su esposo, ella compró una urna muy lujosa para guardar las cenizas y mientras las transfería de un cofre al otro se derramó un poco en su mano y lamió los restos.

Después, varias veces al día mojaba su dedo en las cenizas y las comía, mientras sus familiares asombrados le dijeron que debía buscar ayuda profesional.

“Yo no quería perderlas porque era parte de mi esposo. Así que me lamí el dedo”, comentó en una entrevista que ofreció a un reality show llamado “Mi extraño hábito” transmitida por la cadena de televisión Travel&Life.

Desde ese día Casie no se ha detenido, se ha comido al menos 450 gramos de las cenizas de su fallecido esposo, que según sus comentarios tienen un sabor a “Huevos podridos, arena y papel de lija”.

Una sustancia que se puede describir como “polvo de la muerte” se ha convertido en su sabor favorito, Casie es adicta a probar las cenizas que alguna vez fueron el cuerpo de su esposo.

Su familia política la juzga por su extraña adicción considerando que es repudiable, alegan que además representa un peligro para ella ya que las cenizas contienen productos químicos que pueden inducir a la psicosis al consumirlos.

“No puedo parar, lo extraño mucho”, relató Casie, quien ya se sometió a un tratamiento psicológico pero hasta el momento no ha encontrado solución para detener su adicción.

Se presume que tiene un trastorno asociado a alotriofagia con variaciones de depresión, además del Síndrome de Pica, una condición muy rara que padecen algunos seres humanos generalmente sometidos a situaciones de estrés y ansiedad.

La persona que padece este tipo de trastorno desarrolla un apetito insaciable por ciertas cosas o sustancias que no son comestibles como jabón, monedas, papel, tejidos, entre otros.

CDS

Pero el caso de Casie es muy extraño y escalofriante ya que además de sentir apetito por una sustancia que no se debe ingerir, siente placer al comerse las cenizas de un ser querido que ha fallecido.

Ella asegura que es su manera de “mantener a su marido con vida” esperamos que pueda recuperarse de su afección y que no cause estragos en su salud. Comparte esta extraña noticia.