El acto más terrible de irresponsabilidad ha sido cometido por una pareja, quienes dejaron a su pequeño de 5 años, sin supervisión, permitiendo que se ahogara en un parque acuático. ¡Lo hicieron por más de 2 horas!… Y se defendieron ante el tribunal, alegando que juraban que el niño jamás se acercaría al agua porque tenía “demasiado miedo”.

El niño Charlie Dunn, que  NO sabía nadar, fue encontrado sumergido en el lago Blue Lagoon, de 15 metros de profundidad en el Bosworth Water Park, cerca de Hinckley, Leicestershire, en julio de 2016.

Su cuerpo fue encontrado por tres niños que sintieron su cabello en el agua mientras buscaban un par de gafas de natación.

La fiscalía dijo que su madre, Lynsey Dunn, de 28 años y su padrastro, Paul Smith, de 36, le permitieron “irse solo” para jugar en una piscina en el parque ¡sin flotadores!

Posteriormente Smith, cuando ya estaban listos para irse del parque dijo:

“Por Dios, no sé dónde está”.

La pareja fue acusada de homicidio por negligencia grave y crueldad infantil y los fiscales del Tribunal Supremo de Leicester alegaron que permitieron que Charlie ingresara al parque “sin supervisión”, por el “incumplimiento del deber de cuidado que contribuía directamente a su muerte”.

Varios testigos afirmaron que vieron al pequeño moverse como un conejo, buceando y alentando a otros muchachos a saltar también.

A los miembros del jurado se les dijo que la piscina al aire libre tenía carteles que indicaban que los niños debían estar supervisados, y no se requería que tuvieran socorristas debido a su profundidad.

Smith y Dunn, por su parte, negaban haber causado la muerte de su hijo por negligencia.

La jueza afirmó en el juicio:

“Nadie sabe cómo sucedió, ni por qué sucedió, pero en el momento de su muerte ni la señorita Dunn ni el señor Smith tenían idea de dónde estaba. Charlie murió porque no fue supervisado por ningún adulto”.

“Se le dejó solo en un parque concurrido a los cinco años de edad, en circunstancias en que existía un claro y obvio riesgo de que pudiera sufrir daños muy graves que lo llevaran a la muerte”.

A la Corte le llamó la atención que los padres no hayan asumido su culpa y que no reconocieran que descuidaron al pequeño.

“No procesamos a los padres por tragedias inevitables, ni esperamos la perfección en la crianza de los hijos…

…Pero esta es una grave omisión de supervisión, no por pocos segundos, sino por largos períodos de tiempo en circunstancias en las que el niño estuvo expuesto al peligro”.

Dunn dijo que ella pensaba que Charlie le diría si pensaba meterse al agua, lo cual horrorizó a la policía.

Un evento similar había sucedido un año antes del incidente, cuando un vecino les advirtió que cuidaran mejor a su hijo, cuando vio que conducía un auto de juguete hacia la carretera principal, sin supervisión alguna.

Igualmente, otra mujer los reprendió por un descuido similar en un parque acuático en el mismo año. A lo que la pareja había hecho caso omiso, diciendo que el niño estaría bien.

El día en el que pequeño se ahogó, dos testigos, Emma Hatton y Gary Allden, pudieron ver a Charlie con sus padres durante un período de 45 minutos. Pero esa excusa no valió para la jueza, ya que otros testigos alegaron que fue el único tiempo que lo vieron junto a sus padres, y fue precisamente para gritarle.

Una testigo, Rebecca Hancock, había visto al niño acercarse hacia el centro de la laguna para que el agua llegara hasta su pecho, ante lo que ella le advirtió que no hiciera eso. Y el niño regresó.

La madre, por su parte, negó tal testimonio, porque aseguraba que su hijo tenía pánico al agua.

“Pero para la juez quedó claro que jamás fue supervisado por su madre, sino por una extraña”.

Después Prior explicó que apenas los niños que nadaban en el lago se encontraron con el bulto, que luego se vio que era Charlie, se pusieron todos los esfuerzos de paramédicos y servicios de emergencia a disposición para salvar al pequeño, pero ya era demasiado tarde.

Los padres fueron incapaces de informar los detalles de dónde estaba su hijo en esas 2 horas y qué estuvo haciendo, excepto por un momento en que regresó por un sándwich.

Dunn, que estaba en libertad bajo fianza, y Smith, quien fue puesto en prisión preventiva, también negaron haber maltratado a Charlie durante los cuatro años anteriores a su muerte y otros cuatro delitos de crueldad infantil relacionados con otros tres niños.

Los delitos, detallados en la corte de Leicester, presuntamente tuvieron lugar entre el 31 de marzo de 2012 y el 22 de julio de 2016.

Daily Mail

Mientras tanto, las disquisiciones de la corte continúan.

Es un caso de clara negligencia, que desborda irresponsabilidad por los poros. Es increíble que ante la evidencia del descuido de los padres, su reacción sea la de lavarse las manos y no asumir la culpa.

Esperamos que la Corte cumpla su cometido. Levantemos la voz para que todo el peso de la ley caiga sobre esta pareja de insensatos padres, que ya no pueden devolver a la vida al pequeño Charlie. ¡Compártelo con tus amigos!