La juventud es una maravillosa etapa de la vida en la que te llenas de ilusiones, proyectos y sueños por cumplir. Pero lamentablemente en este mundo las mujeres todavía tienen que afrontar un largo caminar mientras luchan por verlos hechos realidad, y aunque en ese proceso todo obstáculo puede ser fácil de superar, cuando les arrebatan la dignidad y son víctimas de agresiones sexuales despojándolas de su integridad y su intimidad, todo parece volverse imposible de sobrellevar.

Por eso sólo quien lo ha padecido en carne propia y hasta las últimas consecuencias, sabe los profundos traumas psicológicos que una agresión sexual puede dejar en la vida. Es lo que le sucedió a esta valiente mujer, que por huir de su violador cayó de un precipicio al vacío y se fracturó la columna vertebral. Dos años después de la tragedia, ha sobrevivido para contarlo, y a pesar de su desgarradora experiencia, ahora se prepara para competir en la Maratón de Nueva York el próximo 4 de noviembre.

El calvario de Hannah Gavios, de 25 años de edad, empezó cuando decidió irse de viaje a Tailandia, de “mochilera”. Pero en una de sus salidas se perdió, por lo que acudió a pedir ayuda a un lugareño. Y lo que a ella le pareció un gesto hospitalario, terminó siendo la emboscada para llevarla por caminos pedregosos y encontrar la ocasión perfecta para abusar sexualmente de ella.

El sujeto fue identificado como Apai Ruangwong y Hannah se resistió como pudo, llegando inlcuso a morderle la oreja al violador para así liberarse. Pero tras huir y adentrarse en la selva desconocida, tristemente cayó desde 25 metros hacia un acantilado. Totalmente maltrecha y muerta del dolor, Hannah trató de escapar, pero el desalmado la volvió a encontrar y lejos de compadecerse de su situación, continuó abusando de ella durante DIEZ largas horas más.

El incidente tuvo lugar cerca de la playa Railay en Krabi, Tailandia

“Honestamente pensé que iba a morir. Estaba gritando de dolor. Fue la cosa más dolorosa de todas. Me sentí como un vegetal total. Me sentí completamente vulnerable. Estaba atrapada con esta persona loca, en medio de serpientes salvajes arrastrándose sobre mí mientras él aún continuaba acosándome. Me hizo de todo”.

Ruangwong, rendido también, decidió acabar con el suplicio y dejarla allí tirada. A la mañana siguiente, Hannah pudo ser rescatada y enviada al hospital para iniciar su larga recuperación.

El hombre fue condenado a una ridícula pena de 5 años de prisión, mientras que Hannah no puede caminar y su familia ha necesitado más de 200.000 dólares para financiarle el tratamiento.

Su madre habló sobre el suceso, sin poder todavía creer en la corta condena del culpable de arruinarle el futuro a su hija: “Sufrirá las consecuencias del ataque por el resto de su vida”.

Los pronósticos de los médicos fueron devastadores, pero gracias a su afán de lucha y no dejarse vencer ni un solo segundo, ha emprendido un largo camino de rehabilitación. Empezó por necesitar de 4 personas para moverla, a desmayarse cada vez que se ponía de pie por lo débil que se encontraba, pero ahora los propios especialistas no pueden dar crédito a sus avances.

Hannah no sólo ha entrenado durísimo durante un año para aprender a caminar con muletas, sino que además se ha preparado para titularse como profesora de yoga y para enfrentarse a la Maratón de Nueva York. Y aunque muchos dudan de que realmente lo logre, ella jamás se ha venido abajo.

“Sé que si sobreviví a eso, a ser torturada y sufrir durante tantas horas seguidas, entonces la maratón no debería ser un gran problema”

El testimonio de Hannah es desgarrador, levantemos la voz por todas aquellas mujeres que son víctimas de los depredadores sexuales. Es preciso un sistema judicial más severo para que estos abusos sean castigados con la mayor rigurosidad de la ley.

Comparte el inspirador ejemplo de Hannah con tus amigos, su vida es un estímulo para no quejarnos por pequeñas cosas y no darnos por vencidos.