Cuando Emma Szewczak contrajo el apellido de su esposo de ascendencia polaca después de casarse, jamás imaginó que, en el futuro, su propio país podría darle la espalda y negarle atención médica por tener una “procedencia dudosa”.

Lamentablemente, esta fue una situación que la joven nacida en Cambridge tuvo que vivir en carne propia cuando, con 8 meses de embarazo, recibió una carta del hospital Addenbrooke en la cual se le acusaba de “no haber proporcionado prueba de identificación y de residencia”.

Para Emma, haber recibido ese documento resulta, sencillamente, una desgracia: llevar el apellido polaco de su esposo no es motivo para ser etiquetada o discriminada, mucho menos por el país en el que nació y creció. “Si no es por mi apellido, entonces no sé por qué recibí esa carta”, reitera Emma, quien asegura que tanto ella como su esposo se encuentran muy molestos y aseguran que los hicieron sentir como “ciudadanos de segunda clase”.

“Como estoy embarazada, me veo en la necesidad de ir frecuentemente al hospital, pero hasta este momento nadie me ha solicitado ningún tipo de credencial, los cuales obviamente están bajo la regla porque soy británica”, explica la futura mamá. “Es indignante que una mujer en mi condición, con toda la ansiedad que eso implica, tenga que preocuparse también por su acceso a la salud”.

La carta, con fecha del 12 de octubre, tiene como remitente al Cambridge University Hospitals NHS Foundation Trust, una de las organizaciones semiautónomas del Reino Unido que se encargan de proveer servicios médicos de manera gratuita. En dicho documento puede leerse:

“Recientemente, usted asistió a una cita en el hospital Addenbrooke y no trajo consigo los documentos solicitados que nos permitirán a nosotros saber si es usted candidata para recibir el tratamiento gratuito NHS, de acuerdo con las regulaciones del Departamento de Salud”.

Según la carta, para que Emma pueda seguir recibiendo el tratamiento médico que le ha sido suministrado a lo largo de su embarazo, debe presentar: pasaporte vigente, permiso de residencia, licencia de conducir, carnet de ciudadanía, entre otros muchos documentos.

“Tras 26 años de vivir en este país y de hacer uso del NHS, esta es la primera vez que he tenido que pasar por semejante proceso de vigilancia de mi identidad”, reclama Emma. “¿Quiere decir que entraré en trabajo de parto y entonces me negarán el tratamiento? Nunca se me participó que debía presentar tales documentos”.

Esta es Emma durante su graduación en la Universidad de Cambridge.

Daily Mail

Por su parte, un vocero del hospital Addenbrooke declaró que la carta es “parte de un modelo piloto para evitar que los pacientes extranjeros se beneficien de ciertos tipos de atención médica gratuita proveídos por el NHS”. Asimismo, asegura que a todas las pacientes de maternidad que no acuden por emergencia se les ha solicitado comprobar su residencia.

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