La mujer de 50 años que ocultó su embarazo y encerró a su bebé en el maletero de su auto y en el sótano durante 2 años, recibió la condena definitiva y fue enviada a la cárcel de Limoges, en el centro de Francia, la noche de ayer. 

Rosa María Da Cruz recibió la ridícula condena de CINCO años de prisión, tres de ellos en suspenso, además de un seguimiento socio-judicial de cinco años, con requerimiento de cuidados, precisó su abogada Chrystèle Chassagne-Delpech.Durante la audiencia se confirmó la pérdida total de autoridad parental sobre su hija Séréna, por lo que la pequeña, ahora de 7 años, podrá ser adoptada por la familia que la cuida.

La defensa se centró en la negación de embarazo, una patología poco conocida y sin definición legal, y buscó determinar si Rosa María era consciente de lo que hacía.

La fiscalía había pedido una pena de ocho años de cárcel por “violencia sobre una menor de edad que provocó una discapacidad permanente”, pero la defensa por su parte pedía la absolución.

El magistrado justificó que quisieron darle una “pena rápida para que pueda educar a sus otros 3 hijos”, los mismos a los que había cuidado de manera normal y tomaron en cuenta su historial de negación de embarazo.

“Quiero pedir perdón a Séréna por todo el mal que le he hecho. Me doy cuenta de que le hecho mucho daño y de que no volveré a ver a mi hija”, declaró la mujer en el juicio.

Sin embargo, Olivier Kern, el abogado estatal dijo que este juicio no versaba sobre la negación del embarazo, sino sobre la “ocultación responsable de la privación de cuidados y alimentos, y de la violencia emprendida”.

Recordó a la audiencia la gravedad del aislamiento, las privaciones sensoriales, de estímulos, ausencia de contacto exterior, confinamiento al silencio, la “falta de todo” a la recién nacida.

“Dos años, no son unas semanas. Hace falta organización, reflexión para esconder a un niño a sus allegados, a su cónyuge, a sus hijos”, insistió Kern.

Da Cruz se enfrentaba a un máximo de 20 años de cárcel por el carácter “irreversible” de las secuelas de Séréna, hallada a finales de octubre de 2013 desnuda, cubierta de excrementos, de larvas de gusano y de juguetes en el maletero del auto de su madre, por los mecánicos de un taller.

La niña sufre un “déficit funcional del 80%, no habla, y sufre trastornos del espectro autista irreversibles” relacionado “sin equívoco” a las condiciones de sus 23 primeros meses de vida, según un examen realizado en 2016.

Aunque nunca “se sabrá el porqué”, Da Cruz habría experimentado traumas anteriores, en un primer parto muy difícil, y un segundo que fue inesperado en 2004 tras una negación del embarazo.

“No sabía que tenía una hija, no la veía. Cuando Séréna nació, para mi no era un bebé, la dejé y no me ocupé de ella enseguida. La apoyé sobre un colchón y me fui”, declaró la condenada.

También afirmó que “jamás la abrazó” y que “había días en que la niña no comía nada porque me olvidaba de ella”.

La mujer contó que un día, cuando la beba tenía 18 meses, entró al sótano donde la tenía y la pequeña “la miró y le sonrió”. “Fue entonces cuando tomé conciencia que tenían que encontrarla”. Cinco meses después, llevó el auto al taller.

Durante el juicio, el doctor Bertrand, un experto psiquiatra dijo que a la negación del embarazo se sumó una “negación del niño”, un bebé que “quedó simbólicamente in utero”, y que cuando el mecánico abrió el baúl, ella experimentó una “cesárea simbólica”.

“Sólo me di cuenta que tenía una hija cuando abrieron el baúl y alguien dijo ¡es un bebé, es un bebé!”, declaró rosa da cruz.

“Una mujer en estado de negación de embarazo absoluto no puede ser responsable de lo que suceda después”, dijo un perito.

Testigos declararon sobre las experiencias traumáticas del pasado de Da Cruz que la habrían llevado a ese estado de negación. “Su primer parto fue horrible, duró 20 horas y el bebé no salía, había mucha sangre”, dijo una amiga de la acusada.

Rosa Da Cruz antes del juicio

EF / El Comercio / TN

Además, su segundo hijo habría nacido por sorpresa en un almuerzo familiar, sin saber siquiera que estuviera embarazada. Y en el tercer embarazo, se enteró muy tarde de su estado, por lo que dio a luz de pie en una escalera.

Tras esas experiencias, se quedó embarazada de Séréna, y sólo supo de su embarazo al octavo mes. Tras entrar en el supuesto estado de negación parió sola en el sótano. “Corté el cordón, tomé a la bebé en mis brazos y después de un rato, la amamanté y fui a ocuparme de mis otros hijos para llevarlos al colegio”, había declarado en 2013.

Un estremecedor caso que ha causado una intensa polémica tras la corta condena después de haber cometido el peor encierro y abandono a una criatura.

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