Todavía no existe una tumba para que las hermanas de Aliayah Lunsford puedan visitar los restos de la pequeña, ya que hasta el momento su cadáver no ha sido encontrado.

Una tragedia que las hermanas tuvieron que vivir y que desde luego no se merecían en absoluto.

Un caso que desde la desaparición del cuerpo de la pequeña Aliayah en 2011, suscitó un despliegue inmenso de fuerzas policiales, esfuerzos investigativos y miles de horas de trabajo, que incluyó la cooperación de cientos de voluntarios, después de que la madre asegurara que la niña fue secuestrada por  traficantes de menores.

Pero finalmente, 7 años después de su intensa búsqueda, se ha podido establecer un punto final al proceso.

Y después de más de 2 horas de deliberación por parte de los miembros del jurado, este lunes fijaron la condena para la que menos pensaron: la madre de la niña.

Lena Marie Lunsford Conaway, de 35 años, procedente del estado de Virginia Occidental, en Estados Unidos, ha sido acusada por el jurado en el Tribunal de Circuito del Condado de Lewis, por cuatro cargos por homicidio contra su hija Aliayah Lunsford, de 3 años, según informaron los medios locales.

Conaway ha sido condenada por el asesinato de un menor por parte de uno de los padres al no proporcionarle las necesidades básicas para sobrevivir,  haber causado la muerte de un menor tras haber sufrido abuso infantil, que resultó en lesiones graves y la ocultación de un cadáver, revelaron los informes.

Conaway se enfrenta a cadena perpetua y los miembros del jurado regresaron al tribunal el martes por la mañana para decidir si la mujer condenada será candidata para que se le aplique la libertad condicional o no.

Conaway, por su parte, informó que su hija desapareció de su casa en Weston el 24 de septiembre de 2011.

Ella les dijo a los investigadores que cuando revisó a Aliayah esa mañana, ella estaba dormida en su cama, pero que cuando regresó a la habitación de su hija horas después, la niña ya no estaba, según muestran los registros judiciales.

Las autoridades creen que Aliayah murió dentro de su casa, horas después de que Conaway golpeara a la niña en la cabeza con una tabla, dijeron los fiscales en la corte.

Las dos hijas mayores de Conaway testificaron que la niña cayó al suelo después de que su madre la golpeó, y dijeron además que la madre se negó a llevar a la pequeña al hospital y no permitió que nadie más pidiera ayuda, dejándola sin atención por más de 12 horas, para después esconder su cuerpo en una tumba poco profunda cerca de un barranco, según muestran los registros judiciales.

Pero por otro lado, estaba el testimonio del ex marido que confirmaba haber estado con Conaway esa noche. Y el argumento de la defensa, por otro, que aseguraba que una pandilla de traficantes de menores habrían comprado a su madre a la menor, a cambio de una libra de heroína, hecho que tampoco la salvaba pero la libraba del cargo de asesinato en primer grado.

Las hijas, que fueron testigos de todo el plan perpetrado por su madre, testificaron que Conaway puso el cuerpo sin vida de Aliayah en un cesto de ropa antes de tirarlo al bosque, informó la prensa local.

Una de sus hijas testificó además que todavía recuerda con pavor las escenas y que guarda mucho miedo a su madre, y dijo:

“La frase que le encantaba decirnos era: Yo te traje a este mundo, y yo puedo sacarte de él”

Conaway en todo el tiempo que duraron las audiencias, siempre trató de encubrir el asesinato diciendo que su hija había sido secuestrada.

“Durante los alegatos de cierre, la fiscal Christina Flanigan dijo al jurado que Conaway trató a Aliayah peor que a un perro”.

Sin embargo, el abogado defensor Tom Dyer, argumentó que no existe evidencia de que la niña hubiera muerto en manos de Conaway, y que por tanto no se le podía imputar el crimen. 

La fiscal de Lewis, Christina Flanigan, dejó en claro al comienzo del juicio, y nuevamente al final, que tiene que haber una forma de condenar a alguien por asesinato, incluso si no hay un cuerpo.

En este caso, Flanigan contó con el testimonio de las hermanas, que fue consistente y también contenía un vívido detalle que parecía inverosímil que se hubieran puesto de acuerdo para inventarse toda la historia.

Lo que quedó claro es que el cuerpo quedó depositado en un barranco prácticamente a la intemperie, pero de difícil acceso, por lo que con el tiempo se pudo haber desintegrado. Y  también queda la evidencia de que la madre nunca llamó al 911 tras la supuesta desaparición de la pequeña. Y ningún vecino la vio en esos momentos tratando de buscarla.

People Crime / WVNews

En un momento del proceso de la audiencia, parecía que Conaway habría negociado con Flanigan una rebaja en la condena a cambio de revelar la ubicación del cadáver. Pero dado que el caso fue trasladado completamente al Jurado, ya pareciera no haber esperanza de que salga a la luz la verdad.

Por ahora, lo que le queda a esta asesina es pasar su vida entera tras las rejas, y a las pequeñas, convivir el resto de sus vidas con el trauma de haber presenciado el crimen de su madre biológica contra lo único que les quedaba, su hermana Aliayah.

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