Domingo Bulacio, fue condenado a 12 años de cárcel por haber tenido a su hija como esclava sexual durante más de veinte años.

El acusado, conocido como “El Monstruo de Villa Balnearia” finalmente recibió su condena ante la Justicia de Santiago del Estero, Argentina, por abusar sexualmente durante 22 años de su hija, quien quedó embarazada ocho veces.

El estremecedor caso salió a la luz en 2016, el fue detenido por violar a su hija desde 1996, pero hasta hace poco fue cuando la víctima se atrevió a denunciar a su padre relatando la pesadilla que había sufrido a un grupo de médicos. La investigación comenzó la primera semana de 2015.

Todo comenzó cuando en 1992 la madre de la víctima abandonó el hogar, y ella se quedó sola con su padre cuando tenía siete años. Dos años después, su padre comenzó a violarla y tuvo su primer hijo a los 14 años.

Después, dio a luz otras siete veces en el cautiverio donde vivía completamente aislada. Nunca asistió a la escuela, no tuvo amigos.

“Jamás me llevaron a una plaza o me regalaron unas zapatillas nuevas”, relató ella.
Mientras declaraba en el juicio aseguró que había otros casos de abuso sexual en la familia. “Yo no era la única, hay parientes de él que hacen lo mismo con sus hermanas e hijas”.

Actualmente, ella tiene 33 años, y vive en Argentina con sus ocho hijos, cerca de parientes del agresor a quienes han denunciado por agresiones en varias oportunidades.

El agresor, Domingo Bulacio, de 56 años, podría ser enviado en los próximos días a juicio oral.

A su corta edad, la víctima no conocía la magnitud del abuso que estaba sufriendo mientras vivía aislada sin tener contacto con otros parientes y sin la presencia de su madre.
“Él era mi padre, no sabía qué era, pero sé que no me gustaba; igual, él me pegaba”, relató.

Los psicólogos que estuvieron presentes en la audiencia destacaron el desastre que causó la agresión del acusado a su hija y a los ocho menores que nacieron como resultado de las violaciones a las que ella era sometida.

Todos estaban sometidos al analfabetismo, el incesto, la desnutrición y la sumisión absoluta, vivían en condiciones muy precarias y deplorables.

Ahora siguen viviendo en extrema pobreza, y luchando por recuperarse de la experiencia tan traumática que sufrieron.

Cuando ella denunció a su padre, él se enteró y logró huir permaneciendo prófugo durante 45 días en casa de unos familiares.

Pero la investigación no se detuvo, y comprobaron a través de pruebas de ADN que los ocho hijos eran suyos.

NVI Noticias / Infobae / ABC

Finalmente, lograron capturarlo y ahora fue condenado a 12 años y 8 meses de cárcel, algunos alegan que es muy poco tiempo para que un hombre con tantos trastornos pueda ser re-insertado a la sociedad.

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