La reportera Kim Wall conmocionó al mundo, el 10 de agosto de 2017 ella desapareció mientras realizaba un trabajo de investigación en el interior del sumbarino UC3 Nautilus creado por Peter Madsen, un ingeniero de 46 años que fue acusado de asesinarla.

Él alegó que el submarino se hundió y pidió ayuda, presuntamente fue rescatado el 11 de agosto y alegó que la reportera había huido el día anterior del submarino.

Aunque después confesó que la joven había fallecido accidentalmente y se deshizo del cuerpo arrojándolo al mar.

Peter Madsen finalmente fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el fallecimiento de Kim Wall en la embarcación de fabricación casera.

El pasado miércoles se hizo pública la sentencia que recibió el acusado del uno de los crímenes más mediáticos de Dinamarca. Madsen fue sentenciado por planear el crimen de móvil sexual y de torturar a la víctima.

Se pudo conocer que mutiló el cuerpo antes de lanzarlo al mar, posteriormente los investigadores encontraron los restos de la reportera asesinada.

Mientras que la abogada defensora de Madsen, Betina Hald Engmark, alegaba que todo se trató de un accidente y que a pesar de que había indicios no había pruebas que lo incriminaran.

Según los médicos, Madsen ha sido descrito como un individuo violento, perverso y desviado sexual con raptos psicópatas.

Madsen tenía dentro del submarino cintas, correas, y destornilladores, sierras, entre otras herramientas. Pero lo más aterrador era el material audiovisual que tenía sobre ejecuciones y torturas a mujeres en el disco duro de su ordenador y en su teléfono móvil.

Su abogada solicitó una condena menor por los delitos de trato indecente a un cadáver, violación de reglas de seguridad marítima o en caso de ser culpable de homicidio una condena de duración determinada.

A pesar de que la causa exacta de la muerte de la reportera no pudo ser comprobada porque antes de hallar el cuerpo su cabeza permaneció durante días sumergida en el mar, los forenses encontraron signos de que las vías respiratorias de Kim fueron obstruidas.

El resultado de la evaluación de los forenses dio fuerza la hipótesis de que murió por asfixia. Asimismo, en las prendas de ropa del acusado se halló sangre coagulada de la reportera asesinada y correas con las que la ató para torturarla mientras permanecía indefensa.

EP

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