Una mujer miembro de la policía Municipal de Pamplona fue condenada por una razón que ha generado un debate en la opinión pública. Su delito fue alertar a la policía nacional sobre la presencia de un presunto pederasta en el colegio en el que estudiaba su hija.

Ahora se enfrenta a una condena de año y medio de inhabilitación de empleo público y a una multa de 4.200 euros por haber difundido un informe de carácter confidencial.

Alertar sobre el peligro que acechaba a los estudiantes del colegio le costó su empleo y una sanción, ella le avisó a su esposo, un policía nacional, que un sujeto con antecedentes por corrupción de menores intentó llevarse a un alumno a su casa.

El juzgado Penal número 1 de Pamplona considera que la mujer que se desempeña como agente de la Policía Municipal de Pamplona desde hace aproximadamente 18 años debe ser condenada por un delito de revelación de secretos cometida por un funcionario público.

La mujer identificada como Teresa solicitaba colaboración después de que se produjera un incidente en el colegio en el que estudia su hija donde un hombre intentó convencer a un niño de 10 años para que abordara junto a él su coche y fuera a su casa.

El sujeto de origen británico habría mantenido un diálogo en inglés con el menor, en la conversación habría mencionado su nombre completo, nacionalidad y dirección. La policía conocía además la matrícula del vehículo en el que pretendía llevarse al niño.

Teresa le envió una imagen a través de la aplicación de mensajería WhatsApp a su esposo que contenía el informe interno que la Policía Foral Navarra había enviado a la policía local.

El esposo de la policía le envío el mismo mensaje a uno de sus compañeros cuya hija también asistía al mismo colegio, este lo envió por correo electrónico a su exesposa que había sido miembro de la policía municipal.

Esta última recortó la imagen para que no se pudiera ver el remitente y la envió al grupo de WhatsApp de las madres de los alumnos del colegio involucrado.

Así fue como la imagen y la advertencia alcanzó una difusión masiva, los padres estaban alarmados con la situación y el colegio en conjunto con la Policía Foral y Municipal se pronunciaron para pedir calma.

Teresa alegó que le comentó sobre el caso a su esposo porque él iba al colegio a buscar a su hija y así podría comprobar si el hombre estaba en la zona.

El juez encargado del caso asegura que no lo manejó con el procedimiento adecuado y que no era de su competencia tomar esa medida. La sentencia establece que los policías irrespetaron la intimidad y la presunción de inocencia del presunto pederasta.

Aunque Teresa ha sido la única condenada porque ella fue quien tuvo acceso al informe.

Antonio Suárez Valdés, abogado defensor de Teresa, dice: “Es muy triste que se quiera dejar sin empleo a una agente por tratar de prevenir un delito de pederastia en el colegio de su hija, hizo lo que cualquier padre habría hecho”.

El juez resaltó que no se trató de cooperación policial porque quienes difundieron el mensaje confidencial que desató alarma en la población lo hicieron porque sus hijos iban al colegio involucrado y no por otro motivo.

Todo comenzó con una simple conversación por WhatsApp entre una pareja y terminó con un delito de revelación de secretos. Comparte este caso y déjanos saber tu opinión.