Juana es una mujer de 28 años conocida como “La Peque” colaboró con uno de los cárteles de narcotráfico más peligrosos de México, el cártel de Los Zetas desde 2010.

Recientemente fue recluida en un centro penitenciario de Baja California y desde su celda confesó las más terribles atrocidades.

Ella trabajó como asesina a sueldo del cártel de droga en México, acabó con la vida de muchas personas y aseguró que tenía relaciones sexuales con los cadáveres que decapitaba y torturaba.

Y eso no fue todo, también confesó que a veces bebía la sangre de los cadáveres ofreciendo detalles aterradores sobre los crímenes que cometió cuando trabajaba como sicario para la implacable banda.

“Desde que era una niña, era una rebelde, y después me convertí en drogadicta y alcohólica”.

Juana nació en Hidalgo, una localidad cercana a la ciudad de México, cuando tenía 15 años quedó embarazada de un hombre que era 20 años mayor que ella.

Cuando dio a luz a su hijo trabajó como prostituta y en esa época conoció el mundo de los cárteles donde comenzaría a participar poco tiempo después hasta convertirse en una peligrosa asesina a sueldo.      

Tomó la decisión después de que el cártel de Los Zetas asesinara a su hermano.

Ella relató que comenzó como un “halconeo”, así se le conoce a quien vigila a las patrullas de policía y el ejército. Ella permanecía en un mirador durante ocho horas continuas al día, si ella fracasaba entonces la ataban, la sometían a maltratos y le daban una sola comida al día.

Durante el período de tiempo que trabajó para el cártel presenció momentos horribles, y cometió delitos tan atroces que hasta para ella resultaban aterradores.

“Recuerdo que me sentí triste y pensé que no quería terminar así”, comentó Juana.

La joven tenía aversión a la sangre, pero eso cambió radicalmente cuando tuvo que verla con tanta frecuencia e incluso terminó ingiriéndola.

Confesó que al principio se sintió indispuesta a ver la sangre y a participar en crímenes, pero después aseguró que se entusiasmó mucho por las escenas de violencia que protagonizaba.

Daily Mail / Debate

“Me sentí emocionada por eso, comencé a frotarme y bañarme después de matar a una víctima. Hasta bebía sangre cuando todavía estaba caliente”, relató.

Juana insinuó que tuvo relaciones sexuales con los cadáveres de las personas decapitadas usando las cabezas y los restos para satisfacer su necesidad de placer.

“La peque” permanece recluida en la cárcel mientras espera la sentencia, comparte esta noticia.