La memoria de Gabriel Fernández, el niño de 8 años que fue brutalmente torturado hasta la muerte, por su padrastro y su madre, jamás podrá ser borrada. 

Aunque los atroces abusos y muerte del pequeño salieron a la luz en 2013, ha sido un caso que causó y sigue ocasionando gran conmoción por la brutalidad de las agresiones y la inusitada razón por la que fue acosado y martirizado: sospechaban que era gay.

Pero cuatro años más tarde, a fines de 2017, se llevó a cabo el juicio contra los responsables: el padrastro del menor y su madre. Sin embargo, en aquella ocasión, Isauro Aguirre, la pareja de la madre de Gabrielito, se declaró no culpable y con “retraso mental”, ya que sus abogados alegaron que poseía muy bajo coeficiente intelectual.

Amparados en ese recurso, quisieron seguir el proceso judicial para eximirse de toda responsabilidad frente al abuso continuado y homicidio del pequeño. Hasta que finalmente, este jueves, la madre de Gabriel Fernández, Pearl Sinthia Fernández, de 35 años, y su pareja, de 37, fueron sentenciados, según dictaminó la Fiscalía del Condado de Los Ángeles.

Cuando el juicio inició, después de que hablaran los testigos vinculados al caso: hermanos de Gabrielito, médicos, paramédicos, maestros y parientes del menor, se revelaron los detalles de la horrible pesadilla que sufrió el niño antes de morir, catalogando las agresiones como “más severas que las que reciben los prisioneros de guerra”.

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Quemaduras, faltas de trozos de piel en su cuello, balines en sus genitales, signos de salvajes torturas en cada parte de su cuerpo perpetradas con un bate, pistola de aire, palos, esposas, puntapiés por parte de su madre y su pareja en la cara, además de ser obligado a ingerir su propio vómito y excrementos de animales, fueron algunos de los horrorosos detalles que salieran a la luz.

También se dio a conocer que el hombre obligaba al niño a defecar en su ropa, lo quemaba con sus cigarrillos, lo azotaba con un cinturón, lo roció con gas pimienta, y lo sacó a la calle vestido de mujer en varias oportunidades mientras se burlaba de él.

Con el agravante de que lo tenían amenazado para que dijera que se había golpeado, cuando se “les iba la mano” con las agresiones”.

Y en todo este proceso, tenía la complicidad de la madre, quien había pedido su custodia, ya que se encontraba bajo el poder de sus abuelos.

Fue entonces cuando la Fiscalía pidió la pena de muerte para el padrastro del menor,  el principal responsable de las agresiones.

Han tenido que pasar cinco años para que se haga justicia, y se ha dictaminado la sentencia final: Pearl Sinthia Fernández ha sido condenada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Mientras que su pareja, Isauro Aguirre, ha sido sentenciado a pena de muerte, según lo expuso el juez de la Corte Superior del Condado de Los Ángeles, George Lomeli.

La sentencia ha vuelto a recrudecer la memoria de los abusos y el crimen, calificándolo como “horrendo, inhumano y peor que el demonio”.

“Espero que pienses sobre el dolor que causaste a este niño y que te torture…¡Rara vez digo esto!”, sentenció lomeli.

Este caso demostró cómo el mal no solamente puede infligir un daño duradero a quienes amaron a Gabriel, sino también a nuestra sociedad”, dijo la fiscal de distrito del condado de Los Ángeles, Jackie Lacey.

“La horrible naturaleza del abuso y asesinato de Gabriel se ha grabado en nuestras mentes y los acusados ahora pasarán el resto de sus vidas en prisión por sus reprobables acciones”, continuó.

Tanto Fernández, como Aguirre, han sido hallados culpables de torturas del cargo de asesinato en primer grado.

Sandiegouniontribune

Es muy doloroso recordar todo lo que Gabrielito tuvo que padecer en manos de dos monstruos, quienes debieron estar tras las rejas hace rato. Pero este calvario ha llegado a su fin. Nadie puede devolver a la vida a este pequeño, y sus hermanos tendrán grabadas en su corazón heridas que solo con el tiempo cicatrizarán, o quizás nunca terminen de curarse por completo.

Aplaudimos el actuar de la justicia en este caso, era lo mínimo que la memoria de Gabrielito merecía. Ahora sí podrá volar alto, lejos de este par de demonios, que jamás debieron estar a su lado como padres. ¡No dejes de compartir esta noticia con tus amigos!