Una tranquila mañana de enero se vio manchada por un robo que alertó a toda una ciudad por la gravedad de la situación. No porque hubiera que lamentar heridos ni muertos, sino por la alerta que supone para los padres de niños pequeños.

Todo comenzó cuando una joven madre dejó su auto en marcha en la puerta de su casa, en un tranquilo barrio residencial, dejando a su hijo de 5 años junto a su abuela dentro de su vehículo. La mujer volvió a ingresar al hogar, en búsqueda de su hijo menor, un bebé de apenas dos meses de vida sin pensar en lo que sucedería después.

Cuando volvió al salir de la vivienda, el vehículo ya no estaba.

Un hombre aprovechó la distracción e imprudencia de la madre para subirse al auto y escapar, sin importarle que dentro estuvieran el niño y la abuela.

La tranquila calle donde sucedió el robo.

La mujer, desesperada, comenzó a gritar y los vecinos se vieron alertados por la situación, lo que llevó a que uno de ellos emprendiera la persecución del vehículo robado en su propio rodado.

El delincuente manejó el auto alrededor de cinco cuadras con el pequeño y la señora mayor, pero ante los gritos de ambos, especialmente por el llanto del niño, finalmente decidió abandonarlos. Frenó el auto, los dejó en la calle y continuó con la fuga.

Por suerte, ni la mujer ni el niño resultaron heridos a causa de este suceso, pero vivieron una experiencia más que desagradable.

La Policía investiga el caso. Aún no se encontró al ladrón ni al auto.

Fueron los vecinos que salieron en búsqueda del auto los que encontraron a la abuela y al pequeño que habían sido abandonados en la calle.

“Es la primera vez que pasa algo así” dijo la vecina que los halló a los dos llorando y abrazados en la calle.

Este lamentable robo sucedió en una tranquila zona de la ciudad de Mendoza, Argentina, donde este tipo de robos ha alertado a la población.

Así relataba el hecho un canal de televisión local:

Algunas semanas previas, también otra mujer tuvo que pasar por una situación similar en un localidad vecina de la ciudad.

Esta vez el robo fue durante las horas de la tarde, cuando dos sujetos en una moto sustrajeron un vehículo de marca Renault Sandero en el cual estaba el niño de tres años. Su madre se había bajado a comprar y dejó el auto encendido. Aproximadamente media hora después el vehículo fue encontrado con el niño dentro de él.

Los efectivos analizan el auto tras encontrarlo abandonado con el niño dentro.

El auto fue hallado debido al gran operativo que realizó la Policía, y detuvieron a dos personas sospechosas aunque no está claro si fueron las que participaron del robo.

Es alarmante que sucedan este tipo de robos, pero también es alarmante que los padres no tomen las medidas de seguridad necesarias y que, por “ahorrar tiempo” o confiarse en la tranquilidad en la que viven, terminen sufriendo este tipo de incidentes.

Dejar a un niño dentro de un auto en movimiento es muy peligroso, no sólo por los posibles robos, como en estos dos casos, sino porque el auto puede ponerse en movimiento y causar otro tipo de daño.

Debemos ser más cuidadosos con este tipo de acción que, a veces, parece poco peligrosa.

Comparte esta nota para que más personas tomen conciencia y no realicen este tipo de acciones tan peligrosas.