Hay situaciones inexplicables que suceden alrededor del mundo. No se pensaría que al hacer una simple reforma en una casa, se descubriría algo sorprendente y un poco espeluznante.

En el patio trasero de una casa en Richmond, en las cercanías de la Universidad de San Francisco, California hicieron un hallazgo aterrador cuando un grupo de trabajadores reformaba la cochera de la casa.

El descubrimiento se trataba del cuerpo de una niña de 3 años dentro de un sarcófago, lo más sorprendente del caso, es que la niña estaba intacta, la pequeña también lucía un hermoso tocado con flores de lavanda y sostenía una rosa que también estaba inmaculada.

Todo esto sucedió en la casa de Ericka Karner, quien no tenía idea de que debajo de su casa había un ataúd. Karner se enteró que el antiguo cementerio de la ciudad quedaba justo en su hogar, pero en 1920, el cementerio Odd Fellows lo trasladaron de lugar junto a los cuerpos que allí fueron enterrados, pero parece que olvidaron el de la pequeña.

El hecho captó la atención de una investigadora llamada Elissa Debey, una genealogista, que junto al equipo de su proyecto Garden of Innocence y la Universidad de California, se dispuso a averiguar el origen del féretro y la identidad de la pequeña hallada en su interior.

A la niña la nombraron Miranda Eve, mientras lograban descubrir su verdadera identidad. La dueña de la casa y los vecinos iniciaron una campaña para encontrar a personas quienes tuvieran algún nexo familiar con la niña y darle una nueva sepultura.

Después de evaluar a más de 30 mil registrados del cementerio, descubrieron un nombre que tenía las características del cadáver descubierto. El nombre era Edith, y el grupo de investigación trató de ubicar los familiares de la pequeña para confirmar el ADN.

Afortunadamente, una de las personas que se acercó para ayudar con la investigación fue Peter Cook, descubriendo que él es el sobrino bisnieto de la pequeña tras conocer los resultados de la comparación de su ADN.

Se reveló que la pequeña Edith era hija de una familia adinerada de San Francisco, su padre era Hotario Nelson Cook y su madre, Edith Scoofy Cook. La pequeña nació el 28 de noviembre de 1873, y murió de marasmo provocado por malnutrición, el 13 de octubre de 1876, días antes de cumplir tres años de edad.

Ahora se está en la espera del 10 de junio, fecha en la que la niña volverá a ser sepultada con el nombre de Miranda Eve, y tendrá un nuevo servicio funerario con su verdadero nombre, Edith Howard Cook.

KTVU

Es impresionante cómo la ciencia es capaz de resolver aquellas incógnitas por difíciles que parezcan y mostrarnos la verdad de lo que antes era un misterio.

¿Te imaginas encontrar un ataúd de 140 años debajo de tu casa? ¡Coméntanos cómo te sentirías y comparte esta noticia con tus amigos!