Las cirugías estéticas adquieren cada vez más auge, son muchas las mujeres que se someten a este tipo de operaciones para aumentar el volumen de sus pechos colocándose implantes mamarios, para reducir su cintura o perfilar su nariz.

Pero es importante tener cuidado al momento de elegir al médico especialista que se encargará del procedimiento quirúrgico que por ser de carácter estético no deja de tener graves riesgos para los pacientes.

Mariela Ayala, de 31 años, vivió una traumática experiencia al someterse a una liposucción para su cumpleaños, cuando despertó no tenía su pierna derecha.

La operación se realizó en el abdomen, para remover la grasa y transferirla a los glúteos, pero la mala praxis la dejó durante diez días en coma y perdió su pierna derecha.
Ella denunció que la liposucción le produjo una infección en su torrente sanguíneo que causó la pérdida de su extremidad inferior derecha.

Ahora iniciará un juicio al cirujano que le realizó la cirugía en una clínica privada de Colegiales, Argentina.

“El único recuerdo que tengo es que cuando me desperté un 4 de julio tenía un espacio vacío. Me agarró un ataque y llamé a las enfermeras desesperada, no podía creer que me faltaba media pierna”, relató Mariela.

Dos días después de la cirugía Mariela tuvo mucha fiebre y un dolor intenso en el área lumbar, fue a urgencias del Hospital de Churruca, pero los médicos no encontraron otra opción para salvarla que amputar su pierna derecha a la altura de la tibia.

Ella aseguró que siguió todas las indicaciones del doctor después de la operación, pero no soportaba los dolores. Le preguntó qué podía hacer y este le respondió que hiciera reposo.

Sabía que algo estaba mal, pero esa la fue la única respuesta que recibió, hasta que tuvo que llamar a una ambulancia para recibir atención médica de emergencia.

Cuando ingresó el pronóstico era el peor, “No había posibilidad de que sobreviviera, les dijeron a mis padres que me despidieran porque no pasaba la noche, hasta que encontraron un medicamento que alivió la infección”, relató Mariela.

Comentó que eligió al doctor Juan Carlos Calvo de Alba para que le hiciera la liposucción porque era el único que tenía disponibilidad de hacerle la cirugía a corto plazo después de buscar por Internet, ella quería regalarse la operación por su cumpleaños el 06 de junio.


“Tuve una entrevista en su consultorio privado, pero la operación fue en el Instituto Quirúrgico Láser. Aunque me hizo hacer análisis de sangre y un electrocardiograma un día antes, a los pocos días se me inflamaron las piernas”.

Ella no se podía mover, sentía pinchazos tan intensos que eran insoportables y sus extremidades inferiores estaban severamente inflamadas. Sentía ganas de vomitar, tenía mucha fiebre y comenzó a delirar, tuvieron que inducirle el coma.

Gabriel Van Kemenade, abogado de la joven confirmó que iniciaron una investigación contra el cirujano estético que no posee una clínica a su nombre, sino que alquila los espacios. Realizarán además una denuncia penal por lesiones gravísimas, ya que según el diagnóstico de los médicos que amputaron la pierna de Mariela, su afección se produjo por una mala praxis.

También investigarán el bajo costo de la liposucción, porque es mucho menor que los que ofrecen otros médicos.

Después de la cirugía, realizada el 12 de junio, Mariela tuvo síntomas de dolor y mucha inflamación en sus piernas. Pensaron que no lograría sobrevivir, pero afortunadamente el 04 de julio despertó del coma y descubrió que le faltaba su pierna derecha.

“Fue horrible, parecía una película de terror. No entendía nada. Ver el espacio que me faltaba del otro lado de la pierna, tuvieron que venir las enfermeras porque me agarró un ataque.

“Vi que me faltaba una parte, que la pierna izquierda llegaba hasta la punta, pero del lado derecho no llegaba. Me largué a llorar. Saqué la sábana. Empecé a mover la pierna derecha, la vi toda vendada hasta la mitad. Quise morir, fue de terror”.

Mariela está recibiendo tratamientos psicológicos, psiquiátricos y rehabilitación. “Mi vida cambió el triple o más. Me cuesta demasiado adaptarme. Estoy usando una prótesis especial que me dieron en el hospital”, relató entre lágrimas Mariela.

“Sinceramente me arruinó la vida, física y psicológicamente. Quedé inválida y casi me muero”, alegó.

“Mis padres me contaron que los médicos querían amputarme las dos piernas, un brazo y una mano. Tres veces les dijeron que pasaran a despedirse de mí porque yo no sobreviviría muchas horas. Pero gracias a un medicamento que logró mermar la infección solamente tuvieron que amputar la pierna derecha a la altura de la tibia porque de lo contrario la infección la seguiría perjudicando.

El médico que la operó fue hasta el hospital para conocer el diagnóstico de Mariela pero sus familiares aseguraron que “no querían ni verlo”. Cuando supo de la amputación de la pierna le envió un mensaje a Mariela que decía: “Seguramente estás shockeada pero más adelante vas a entender todo”.

Mariela quiere que se haga justicia, pero también quiere ayudar a otras mujeres a crear consciencia sobre el peligro de las cirugías estéticas para que no cometan el mismo error que ella de confiar en cualquier médico.

Ella está aprendiendo a caminar de nuevo con la prótesis y a hacer las tareas cotidianas que ahora son un desafío.

“Yo me movía de acá para allá, salía a bailar, me gustaba el deporte, iba al gimnasio, hacía spinning, hockey. Esto me cargó totalmente la vida”, contó Mariela.

Infobae / El Clarín

Aseguró que ahora valora más las cosas, espera que la justicia haga su trabajo y que ninguna persona sufra la pesadilla que ella vivió persiguiendo un ideal superficial.

“Quiero decirles a las chicas que se valoren más, que lo que vale es la persona, no el físico”.

“A la persona que se quiera operar, le digo que lo piense mil millones de veces. Vayan al gimnasio, hagan dieta, valórense más, lo que vale es la persona, algo que yo antes no veía”.

Vale la pena compartir su mensaje para ayudar a otros a prevenir una tragedia como esa.