Generalmente tras el fallecimiento de una persona se publica un aviso en un medio de comunicación impreso para comunicar la lamentable pérdida y el itinerario de los servicios fúnebres para conocimiento público de sus familiares, amigos y conocidos.

A veces, las empresas contratadas ofrecen un mensaje de los que tienen establecidos como modelo y en otros casos son los familiares quienes toman la iniciativa de redactar el texto.

El aviso fúnebre publicado en un diario español para Emilio Miró Paniello, un hombre de 77 años que murió en Barcelona causó revuelo en las redes.

El comunicado fue publicado en catalán y en castellano, este es el texto:

“Hijo de Pilar y Emilio, ha dejado este mundo sin haber aportado nada de interés. Creyente en un Dios que espero que exista. Sus primos y demás familiares lo comunican a sus amigos y conocidos y les ruegan un recuerdo en sus oraciones”.

Al poco tiempo de ser publicado se hizo viral en las redes, muchos consideraron cruel y frío el mensaje para tratarse de la tristeza que embarga la pérdida de un ser querido.

El aviso causó tanto furor que un periodista se acercó al funeral que se efectuó en el tanatorio Sancho de Ávila en Barcelona para conocer qué había detrás de tan particular despedida.

Los familiares del fallecido comentaron que la frase era “literal”, que parecía una broma, pero explicaron que la esquela es parte de un testamento vital que él dejó y lo encontraron después del fallecimiento.

La frase “ha dejado este mundo sin haber aportado nada de interés” la transcribieron igual que el fallecido lo habría hecho en su testamento. Explicaron que ellos no fueron los responsables de redactar el aviso, después de la frase Emilio escribió que colocaran en el aviso “lo habitual”.

Aseguraron que les pareció que ese mensaje estaba acorde a la modestia que tenía Emilio, dijeron que si se habría imaginado que hablarían de su aviso fúnebre en todos los medios de comunicación estaría encantado, sobre todo porque era fan de la emisora de radio RAC1.

En su casa tenía una radio en su dormitorio, una en la cocina, una en el comedor y otra en el despacho, era la única emisora que escuchaba e incluso mientras estuvo hospitalizado les pidió a sus familiares que llevaran una radio a su habitación.

El periodista Albert Om, conductor de un programa radio, relató cómo fue la experiencia de asistir a un funeral de alguien que no conocía y encontrarse una historia interesante.

Contó que había 23 personas en el funeral, la mayoría primos, amigos, y ex compañeros de trabajo.

rac1.cat / LV

Todos los describieron como un hombre muy inteligente, uno de sus primos comentó que él decía tener un undécimo mandamiento: no molestar y que no lo molestaran a él.

Otros periodistas también se acercaron al funeral para conocer más sobre la vida de este hombre y la razón por la que sus familiares escribieron ese mensaje que la mayoría catalogó como insensible.

Se pudo conocer que don Emilio era un hombre muy culto, y muy humilde, sus familiares y amigos se mostraron sorprendidos por el impacto que tuvo el aviso fúnebre que ha dado mucho de qué hablar y ha despertado el interés de miles de personas en toda España y otras latitudes.

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