Traer un hijo al mundo es una responsabilidad indiscutible, ciertamente lo ideal es tener un hogar constituido para recibir al nuevo integrante de la familia.

Sin embargo, no siempre existe un padre y una madre de cuerpo presente que asuman el rol de la educación de su hijo y tampoco se puede obviar que en muchos hogares aún con la presencia de los dos progenitores muchas veces reina la ausencia.

Lo cierto es que lo más importante es acobijar de amor al niño, brindarle seguridad y acompañamiento en el desarrollo de cada una de sus etapas para garantizar un crecimiento feliz en el marco del respeto y valores.

Así lo entendió Ana Claudia, quien soñaba con tener un hijo para darle todo su amor, pero en el camino se encontró con muchos obstáculos para para convertirse en madre.

La historia de Ana Claudia para convertirse en madre comenzó muy joven, cuando tras casarse a los 25 años decide poco tiempo después buscar un embarazo. Pero pasó más de una década y el hijo nunca llegó.

Sin embargo, un nuevo rayo de esperanza iluminó su vida cuando en el 2012, ya casi por separarse de su pareja llegó a sus manos un reportaje en el que hablaban de las “madres solteras por elección”, mujeres que recurren a la donación de gametas y forman las llamadas “familias monoparentales”.

Ana Claudia reveló que antes de iniciar el tratamiento consultó con algunas personas sobre la decisión que había tomado. Algunos la calificaron de egoísta por querer ser madre y condenar a un niño a no tener padre.

Sin embargo, ella opina que muchos de los hijos de “madres solteras por elección” son muy deseados, no son fruto del egoísmo sino de un amor inmenso y puro.

Otros te dicen: ¿Por qué no te buscas un hombre para quedar embarazada y después decides que hacer? Pero la verdad es que no está en mi esencia engañar a nadie”.

Ana Claudia confesó que, tras intentado en dos ocasiones, no estaría dispuesta a entablar una relación a sus 50 años, y muchos menos sin tener la esperanza de cumplir su anhelado sueño de ser madre.

Después de haber recibido una gran lluvia de comentarios de todo tipo, Ana Claudia ahora no solo se encarga de coordinar el grupo de “Madres solteras por elección” de la Asociación Civil Concebir, sino que también dicta uno de los talleres, que se llama “Frases que duelen”.

Su padre, fue quien le regaló el tratamiento y en su honor Ana Claudia le puso a Jorge, su hijo el mismo nombre que su abuelo. Jorge nació el 21 de diciembre de 2015, cuando su mamá tenía 47 años.

Realmente esta opción se ha extendido a por todo el país, y a convertido a muchas mujeres en madres aun después de haberse separado de su pareja. Ana Claudia aclaró que no se trata de un proyecto “anti hombres”, o anti pareja.

La idea es formar una familia nuestro hijo. Si después se suma una pareja, bienvenida será”.

Añade que las “madres solteras por elección” tienen algo en común.

Somos muy previsoras y formamos redes. Si algún día algo nos sucede sabemos quién va a ocuparse de nuestros hijos”.

Manteniéndose dentro de los parámetros católicos, este tipo de concepción no tiene por objetivo desaparecer la formación del núcleo familiar.

Al contrario, “madres solteras por elección” quiere hacer ver que inclusive las madres pueden hacer su proyecto propio de vida con hijos aun cuando sus actuales parejas admiten no estar preparados para formar una familia.

Tras perder a su mamá un par de meses antes del nacimiento de su hijo, sin tener hermanos y con su papa cerca de los 80 años, Ana Claudia eligió cuatro padrinos entre sus amigos más cercanos.

Jorgito tiene dos años y medio, aún es muy pequeño para entender algunas cosas, pero Ana Claudia tomó algunas decisiones previas. Ella eligió una donación de “identidad abierta”, lo que significa que Jorgito, a los 18 años, podrá tener acceso a la información de los donantes si quiere conocer sus orígenes biológicos.

Entre los padrinos y ella acordaron firmar un documento ante un escribano donde establece que, en caso de su muerte, Jorgito puede quedar a cargo de ellos.

Ana Claudia cree que cuando Jorgito crezca tendrá la suficiente madurez de entender que su nacimiento fue deseado y amado por ella.

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Aunque nació de una donación de óvulos y semen, creció dentro de Ana Claudia y en un hogar lleno de amor.

Esta historia pude ser la esperanza que encienda un sueño, y que ilumine el corazón de alguna mujer que añore ser madre. No dejes de compartirla y déjanos saber tu opinión.