A veces aplica el refrán que reza “No todo el que posee un piano es pianista” aplicado a los padres, porque tener hijos no implica que estén comprometidos a cuidarlos y amarlos subordinando sus propios intereses.

Algunos tienen hijos pero no ejercen la responsabilidad que implica velar por las necesidades físicas y emocionales de los niños que dependen de sus cuidadores para crecer sanos y felices.

Tal es el caso de Patcy Amador, una mujer que puso en primer lugar a su pareja, Jeovany Cervantes, y abandonó a sus dos hijos a pesar de convivir con ellos.

El padrastro de los menores, en complicidad con ella, sometía a los niños a severas torturas.

Hoy ella está prófuga de la justicia y su pareja está tras las rejas tras ser acusado del asesinato del niño de 5 años, Joshcar Amador.

El hermano del niño fallecido, Carlos Amador, de 9 años, relató entre lágrimas que su padrastro golpeó a su hermanito hasta matarlo. Recuerda cómo lo pateó y golpeó su cabeza que impactó fuerte contra el piso impidiéndole recuperar la consciencia.

Todo comenzó cuando el pequeño Joshcar defecó y se orinó en su propia cama, ante esto, que es un síntoma de que el pequeño vivía con temor y ansiedad, el padrastro reaccionó de forma agresiva.

Le gritó “cochino” y lo sometió a vejaciones y torturas hasta que le quitó la vida. Trasladó al menor a un centro hospitalario y alegó que las lesiones fueron causadas porque el niño peleó con su hermano mayor y porque además lo había mordido un perro.

El hermano de Joshcar relató que: “No fue justo que le hicieran eso”.

Ante su actitud sospechosa y la incongruencia de sus declaraciones, los médicos alertaron a las autoridades y lo detuvieron.

Cira Sánchez, la abuela del menor fallecido, relató llorando que no comprende cómo su hija y su pareja fueron capaces de cometer tal atrocidad.

Aseguró que: “Les deseo a jeovany y a mi hija, los peores castigos de la vida, porque con una criatura inocente no se juega, no se le hace daño”.

Mientras que el abuelo de la víctima, relató que su hija no asistió al funeral de Joshcar, huyó de la policía. Además, contó que mientras el niño estaba en el hospital no se acercó a verlo ni se mostró preocupada, se mantuvo en las afueras del centro penitenciario donde estaba recluida su pareja para conocer si podría salir en libertad.

La abuela del pequeño escogió con cuidado la ropa que usaría su nieto para darle el último adiós en medio de flores blancas y sus corazones rotos de dolor por saber que jamás verán de nuevo su sonrisa.

Son escenas desgarradoras, los padres de Joshcar no tienen perdón.

La familia está indignada ante los hechos de violencia a los que eran sometidos los niños, y por la pérdida irreparable del pequeño de 5 años que llenaba de alegría su hogar.

Es una tragedia difícil de superar para todos, jamás olvidarán el trago amargo de una experiencia tan dolorosa donde los propios padres acabaron con la vida de Joshcar.

Univisión

Las autoridades policiales piden ayuda a los ciudadanos de Puebla, México para encontrar a la madre de los niños que está desaparecida. Comparte esta desgarradora noticia.