Desde que la tendencia de tener senos voluminosos invadió las redes sociales y los parámetros de belleza, muchas mujeres se someten a un procedimiento quirúrgico para aumentar el volumen de sus pechos.

Pero en otros casos, aquellas que nacieron muy agraciadas en esta parte de su cuerpo sueñan con operarse para hacerse una reducción que les permita tener una mejor calidad de vida.

No siempre unos senos de gran tamaño se asocian con confort y felicidad, ese es el caso de Annie Hawkins-Turner, la mujer acreedora del Récord Guinness en 1999 por tener los pechos naturales más grandes del mundo.

Annie, conocida como Norma por su nombre artístico, relató que sus grandes pechos le han hecho captar la atención de los hombres con mucha facilidad. Pero recuerda con gran tristeza y angustia el horror que vivió en su niñez.

“A los 9 años tenía un peso de 45 kilos y ya usaba talla 95 de sujetador”.

Estaba tan acomplejada por el tamaño de sus pechos que se veía obligada a disimularlos. “Me compraba sudaderas grandes e iba siempre por caminos distintos para irme al colegio y así evitar que los niños se burlaran de mí. También recuerdo que los mayores trataban de aprovecharse de mí”.

Ahora Norma, de Atlanta, Estados Unidos, ha creado una página web para adultos con la que percibe ingresos de 10.000 euros mensuales.

Cuando le preguntan si quiere reducir el tamaño de sus pechos comenta que le encantan y que ha aprendido a vivir feliz con ellos, finalmente, logró superar todas las incomodidades que le causaron durante la infancia y la adolescencia.

Ha sido sometida a tratamientos para aprender cómo conducir adecuadamente y hacer ejercicios como bajar escaleras sin que las grandes dimensiones de sus pechos le afecten.

Tiene que usar sujetadores especiales, porque no existe ninguno en el mercado que tenga la capacidad de recoger sus senos que pesan 50 kilos.

“Mis pechos pesan más que Victoria Beckham, e incluso crecen cuando tengo el período”, relató. Confesó que “Tan solo he hecho topless en público en una playa de Hawai”.

No es fácil salir y lidiar con las miradas de todos a su alrededor, asegura que todos los días se siente incómoda por el rostro de asombro de la gente.

La mujer de 52 años relató “Cuando salgo de mi casa tengo que pensar cómo va a ser mi día y quién me va a atacar hoy”.

“Todos los días alguien se burla de mí sin conocerme, se burlan y no hay razón, soy un ser humano como todos los demás. Solo fui bendecida de diferente manera que otras personas, a mis hijos también le afectan las críticas porque la gente también los mira”.

Cuando era niña sabía que mis pechos sobresalían como dos balones de fútbol de mis sujetadores de algodón y entonces no tenía dudas de que yo era diferente.

Ahora aprendió a aceptarse a sí misma y se siente conforme con su apariencia, aunque lucha para vencer las dificultades de tareas cotidianas como conducir su auto, admite que le afectó mucho no poder amamantar a sus hijos cuando nacieron porque no había ninguna manera cómoda de hacerlo ni de extraer la leche.

Su esposo Alan, con quien estuvo casada durante 13 años falleció hace 6 años, era oficial retirado de la Fuerza Aérea. “Me trató como una reina. Él me amaba a mí y a mis hijos, era mi ángel”.

Norma relató su dramática experiencia demostrando que todos podemos tener la capacidad de enfrentar las peores adversidades con una actitud positiva, ella logró superar los traumas de su infancia y su juventud.

Daily Mail

Cada vez que visita un médico le ofrece una cirugía para reducir sus pechos, pero ella prefiere mantenerlos así ya que afortunadamente por sus terapias su espalda no se ha visto afectada por el peso.

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