Una joven de Madrid, de 18 años fue víctima de una violación múltiple por parte de un grupo de cinco amigos autodenominado “La Manada”, quienes atentaron contra ella durante la madrugada del 07 de julio de 2016 mientras se celebraba el popular y concurrido evento de los San Fermín, en Pamplona, en el que lamentablemente, cada vez ocurren más agresiones contra las mujeres.

Los autores de la agresión que sufrió la joven fueron denunciados a la policía, salieron a la luz imágenes del chat de Whatsapp donde contaban a otros amigos lo que había sucedido, los acusados grabaron siete videos de la agresión.

Recientemente comenzó el juicio de uno de los casos de agresión sexual más mediático de España y salieron a la luz las declaraciones de la víctima. El día de ayer la joven agredido declaró ante el juez.

Ella relató que se encontró con los cinco acusadas en la Plaza del Castillo a las 3 de madrugada, quería regresar al auto en el que viajó desde Madrid a Pamplona con un amigo que estaba aparcado en el barrio de Lezkairu.

El grupo se ofreció a acompañarla pero ella se negó, admitió que durante el recorrido se besó con uno de ellos pero que nunca insinuaron tener relaciones sexuales.

En una versión anterior de los hechos se conoció que ellos la introdujeron a la fuerza a un portal, y ahora esto fue desmentido. La víctima alegó que entró al portal sin imaginarse lo que sucedería, accedió a entrar incluso tomada de la mano de uno de ellos.

Confesó que una vez dentro del portal no gritó ni le taparon la boca, los acusados le decían con gestos que se mantuviera en silencio, ella misma subió las escaleras que conducen al cuarto o rellano donde ocurrió la violación.

En ese momento ella aseguró que entró en “shock” por lo ocurrido, y se dejó llevar, aunque la Fiscalía y la acusación establecen que fue forzada por los cinco hombres a mantener relaciones sexuales con penetración vaginal, anal y felaciones.

En los análisis médicos realizados a la víctima encontraron restos de semen en dos de ellos. Cuando terminó la agresión ella recogió sus cosas y notó que no tenía su teléfono móvil, no pensó que se lo pudieron haber llevado los cinco jóvenes.

Estas declaraciones no coinciden con los escritos de la denuncia que presentó su abogado, donde asegura que los acusados “Agarraron a la chica por los brazos y la metieron en el portal, tapándole la boca y diciéndole que se callara y no gritara”.

La víctima declaró durante el juicio que ella entró por sus propios medios y que los cinco hombres la rodearon, le quitaron la riñonera, el jersey y le bajaron los leggins.

Le preguntaron su ella expresó que no deseaba tener relaciones sexuales en ese momento, y ella respondió, “No”, pero ratificó que no quería tener relaciones y no dio su consentimiento a los acusados.

Cuando terminó el acto sexual ella permaneció sola en el interior del portal, ellos salieron sin despedirse y se llevaron su teléfono móvil.

La joven aturdida y desesperada, regresó a la calle donde acostó en posición fetal en un banco a llorar en la avenida Roncesvalles.

Una pareja la encontró y ella les advirtió que le habían robado el móvil y que quería llamar a su amigo de Madrid, poco después le contó a la pareja que había sido víctima de una agresión sexual y estos llamaron a la Policía Municipal de Pamplona quienes acudieron para atender a la mujer y trasladarla a un centro hospitalario.

En los análisis que le realizaron no hallaron restos de drogas, pero sí 0,91 gramos de alcohol por cada litro de sangre, así como lesiones en sus partes íntimas que requirieron asistencia médica y tratamiento farmacológico.

Mientras que uno de los acusados expresó en sus declaraciones que cuando se encontraron con la chica empezaron a hablar con bromas y todos parecían divertirse.

Un amigo le preguntó que cuál le gustaba más y ella respondió: “Puedo con los dos y con los cinco”, y cuando le preguntaban si lo decía enserio ella afirmó que sí.

Aseguraron que intentaron entrar al baño de un bar, pero lo descartaron porque había mucha gente, los acusados alegan que la joven sabía los planes que tenían.

En los videos que los acusados grabaron ella aparece inmóvil y sin abrir los ojos, “Me rodearon entre todos y uno me dijo que le hiciera una felación, otro me cogió por detrás, me bajó los leggins y me penetró”.

Mientras que uno de los acusados dijo que: “Ella era participativa al 100% y el centro”. Lo que resulta extraño es por qué los jóvenes le robaron el teléfono móvil a la víctima, para que no pudiera pedir ayuda.

En la siguiente imagen, el rostro de los cinco acusados.

Los expertos analizan las grabaciones y describen que la joven estaba inmóvil, y sin ver, siendo tratada como un objeto. Aunque tampoco se resiste, no decía que no. El material audiovisual solo revela unos minutos de la agresión que duró entre 15 y 18 minutos.

La joven aseguró que no recuerda haber sufrido dolor durante las relaciones sexuales no consentidas, “Entré en pánico, sólo quería que terminara y cerré los ojos”.

Durante el juicio, ella no mantuvo contacto visual con los acusados, quienes siguieron el interrogatorio a través de una transmisión en video desde una sala anexa.

Se pudo conocer que la joven permanecía calmada, sin llorar ni transmitir indignación al recordar lo ocurrido. Su discurso fue sencillo, coherente, incluso con alguna media sonrisa.

PD

Asistió desde Madrid junto a sus padres y una tía quienes no han podido ingresar al juicio que fue realizado a puerta cerrada para garantizar la privacidad de la víctima y los acusados.

Los cinco jóvenes alegan que las relaciones sexuales fueron consentidas y que no forzaron en ningún caso a la joven.

Después de esta traumática experiencia, la víctima, necesitó recibir asistencia psicológica por estrés postraumático y abandonó sus estudios que recientemente retomó.

Estaremos atentos al seguimiento de este polémico caso, comparte estos avances con tus amigos.