En el mundo hay muchas personas que no tienen todos sus sentidos completamente desarrollados y se enfrentan a un desafío cada día para vivir con su condición. Tanto ellos como sus familiares deben adaptarse e integrarse para vivir en una sociedad donde pueden quedar en desventaja.

Milo es un niño argentino que actualmente tiene 11 años y que gracias a los avances médicos y al estimulo de sus padres hoy lleva la vida de un niño normal a pesar de que perdió la audición.

Cuando tenía tan solo 15 días de nacido, él fue ingresado en una clínica y recibió un tratamiento que podía dejarlo sordo.

Efectivamente, los resultados de los exámenes posteriores arrojaron que Milo no respondía a estímulos auditivos.

El diagnóstico fue complicado, pero después de muchas investigaciones y consultas con varios médicos le informaron a su madre Roberta Jawerbaum y a su padre Mariano Bidner, que su hijo padecía de hipoacusia neurosensorial severa profunda bilateral.

Ellos tenían dos opciones: seguir adelante y enseñarlo a comunicarse mediante a lenguaje de señas, o buscar alternativas para que aprendiera a hablar.

Ellos profundizaron los estudios que les permitirían saber si Milo podía optar por implantes auditivos.

A los tres meses comenzaron a ponerle audífonos pero no eran suficiente, él seguía sin responder a los sonidos. Cuando tenía un año y cinco meses le pusieron el primer implante, cuando tenía dos años y ocho meses le pusieron el segundo implante y comenzó el trabajo de enseñanza y aprendizaje.

“Cuando Milo escuchó por primera vez, se rió, lloró y se escondió, fue muy emocionante”, explicó su madre.

Todavía quedaba un desafío por delante, en algunos casos puede ocurrir que a pesar de los implantes y de que la persona logré percibir sonidos, su cerebro nunca logra procesarlos y no aprenden a comunicarse a través de los sonidos.

Pero toda a familia de Milo fue a terapia para aprender a estimularlo y Milo lo logró, poco a poco fue asociando sonidos con cosas y situaciones.

Al principio fue a una escuela especial, pero cuando cumplió 4 años lo enviaron a la misma escuela donde estudian sus hermanas, se trata de una escuela trilingüe. Los médicos le sugirieron que no era lo más conveniente ya que si bien asociar los sonidos era una tarea difícil, aprender tres idiomas lo podía confundir.

Ellos decidieron que si no funcionaba lo iban a sacar de esa escuela, actualmente Milo habla y entiende hebreo, inglés y español.

Infobae / TodoNoticias

Puedes ver una entrevista de Milo y su familia aquí:

Roberta, quien es psicóloga se dedica ahora a ofrecer apoyo y charlas orientativas a los padres de niños con problemas auditivos. Además, les recalca a todos la importancia del examen auditivo que se le debe hacer a los niños durante los primeros 30 días de vida, en Argentina es un examen gratuito y la ley también apoya a las familias con el tratamiento necesario para sus hijos de manera gratuita.

No dejes de compartir esta historia que demuestra que con el amor, apoyo y orientación adecuados no existen limitaciones.