Rocío Matías y Emilio Aguilar eran una pareja que soñaba con convertirse en padres, en 2015 ella quedó embarazada y cuando tenía 31 semanas los médicos le dieron la peor noticia, su hija Emma había fallecido. “El corazón de nuestra hija se detuvo de repente”, dijo Rocío.

Después de tan amarga y dolorosa experiencia, la pareja acudió a la doctora Juana Crespo, una especialista con impecable trayectoria en reproducción asistida de Valencia. Ella les explicó que su hija no había sobrevivido por una infección cardíaca y que Rocío debía operarse de una severa endometriosis para que sus próximos embarazos llegaran a feliz término.

Después de la operación a Rocío le implantaron dos embriones, según los médicos “uno le daría la oportunidad de vivir al otro”.

Emilio y su hermano Manuel vendrían a cumplir el sueño de sus padres, pero desde la semana doce de gestación ella necesitó reposo absoluto y a la semana 22 estuvo a punto de dar a luz. Así que la trasladaron con urgencia en avión al Hospital Materno Infantil desde Melilla.

Como Manuel ya estaba fuera del útero los médicos plantearon sacarlo y cerrar para que Emilio pudiera mantenerse en el vientre de su madre por más tiempo.

Mientras los angustiados padres tomaban la decisión se presentó el parto, Manuel y Emilio permanecieron en cuidados intensivos durante tres días juntos. Los médicos recomendaban desconectar a Manuel porque estaba muy débil y había sufrido consecuencias graves.

Le dieron el último adiós en un momento muy emotivo, era realmente difícil para ellos vivir esa pérdida por segunda vez mientras esperaban que Emilio se aferrara a la vida a pesar de sus condiciones tan adversas.

Rocío Matías y Emilio Aguilar, los padres de Emilio y Manuel habían esperado su llegada con mucha ilusión, recibir a dos nuevos miembros en su familia era un acontecimiento muy importante que llenó sus corazones de alegría.

Pero lamentablemente esa alegría se vio empañada por la incertidumbre que los invadió cuando nació Emilio antes de tiempo y su hermano gemelo no logró ganar la batalla.

Emilio nació a las 23 semanas de gestación, ante los peores pronósticos médicos logró sobrevivir, inmediatamente después de nacer fue colocado en una incubadora en la que estuvo casi el mismo tiempo que en el vientre de su madre.

Estuvo conectado a muchos cables que lo ayudaban a recuperarse de las complicaciones que implica nacer prematuramente. Durante más de 130 días permaneció en el Centro de Cuidados Intensivos de la Unidad de Neonatología del Materno Infantil.

Emilio nació un 31 de enero, cuando debió venir al mundo a finales de mayo, pesó apenas 510 gramos y medía 28 centímetros, pero no estaba dispuesto a rendirse.

Su padre relató: “Cabía en la palma de mi mano”, era muy diminuto y sus órganos no llegaron a desarrollarse por completo. Finalmente logró recuperarse y ahora su familia junto al personal médico del hospital celebró que después de una ardua lucha pudo irse a casa.

“Emilio merece salir de aquí como lo que es. Un guerrero y un superhéroe”.

Dolores Martínez, una de las enfermeras que lo cuidaba, cosió un traje de Superman en rojo y azul, un pequeño traje hecho a la medida porque las tallas estándares no toman en cuenta a héroes tan diminutos.

En la sala del hospital celebraron que Emilio ya no necesitaba estar conectado a tantos artefactos para mantenerse con vida. Tenía un chupete que decía: “Me quieren mucho”.

Sí, su familia lo ama mucho y también se había ganado el amor del personal del hospital que lo cuidó con dedicación ayudándolo a luchar para salvar su vida cuando pendía de un hilo.

María del Mar Serrano, es una de las neonatólogas de la unidad clínica del hospital y relató a los medios de comunicación:

“En España no se suele reanimar a los bebés que nacen por debajo de las 23 semanas porque sus posibilidades de sobrevivir son muy escasas. Hace diez años por supuesto ni se planteaba. Pero en el caso de Emilio decidimos luchar después de tomar una decisión en conjunto con los especialistas y sus padres”.

DS

Rocío y Emilio regresaron treinta días después de haber recibido el alta médica al hospital que se convirtió en su hogar durante cuatro meses que fueron interminables.

El pequeño deberá ser sometido a exámenes rutinarios hasta que cumpla dos años. Afortunadamente no ha presentado secuelas de las afecciones que sufrió, como peritonitis y graves enfermedades respiratorias.

El milagro de Emilio ha conmovido a miles de personas que admiran la fortaleza de sus padres y que agradecen la dedicación, la entrega y el amor del personal médico que cuida a ángeles como él que luchan por irse a casa con su familia para crecer sanos y felices. ¡Compártelo!