Los habitantes de Yurécuaro, un municipio en el estado de Michoacan fueron sorprendidos recientemente con los restos de al menos 300 tiburones, en una carretera. Esta región se caracteriza por un alto índice delictivo y mochos criminales asociados al contrabando y el narcotráfico, por lo que las autoridades se apresuraron a investigar qué especie de tiburones tenían ante sus ojos, con la duda de que se trataran de alguna en peligro de extinción.

Los tiburones eran de todos los tamaños y estaban eviscerados y sus aletas habían sido cortadas.

Yurécuaro, se encuentra a más de 200 kilómetros por lo que se trataba de algo completamente atípico en la zona. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), acudió al lugar y comenzó los análisis e investigaciones sobre el tipo de tiburones que fueron hallados y que ya se encontraban en estado de descomposición.

Finalmente, determinaron que no se trataba de ninguna especie en peligro, sino de tiburones zorro permitidos en el comercio de manera legal.

El mayor miedo era que pudiera tratarse de alguna de las tres especies en categoría de riesgo de la norma federal NOM-059-SEMARNAT-2010, que son el Tiburón Blanco, el Tiburón Peregrino o el Tiburón ballena, pero al no tratarse de ninguno de ellos la autoridad ambiental se declaró incompetente para continuar con la investigación.

En ese momento comenzaron las dudas sobre el abandono de los tiburones en dicho lugar, no tenía ninguna lógica si se trataba de algo legal.

De hecho los tiburones provenían de Sonora, donde se habían obtenido siguiendo las normas de la pescas de aprovechamiento y eran trasladados a Mexico D.F. para su venta posterior. Sin embargo, el vehículo donde eran trasladados fue asaltado, la propietaria contaba con facturas en orden de la mercancía y estaban congelados dentro de la camioneta que fue robada.

Más adelante, los delincuentes decidieron deshacerse de la mercancía que se convirtió durante unos días en el misterio de la localidad.

Univisión / AnimalPolitico

Lamentablemente, esto no es solo el reflejo de la inseguridad y los niveles de delincuencia en la región sino que también representa la pérdida de vidas que estaban destinadas a ser el alimento de muchas personas. Es una penosa perdida desde el punto en que lo veamos, esperamos que las investigaciones lleguen a su fin de manera satisfactoria y que casos como estos no se repitan.

No olvides compartir esta historia que comenzó causando intriga para convertirse en indignación.