Víctor Láinez, de 55 años, fue atacado brutalmente durante la madrugada del pasado viernes en la puerta de un bar de Zaragoza por dos sujetos que discutieron con él agrediéndolo porque usaba unos tirantes de la bandera de España.

Después de una discusión, Víctor Láinez fue salvajemente golpeado por los dos atacantes sufriendo lesiones muy graves.

Las autoridades policiales detuvieron a Rodrigo Lanza, uno de los agresores, quien es activista del movimiento okupa, en 2008 fue condenado por dejar tetrapléjico a un guardia urbano en Barcelona.

El ataque se perpetró el pasado viernes a las 2:30 de la madrugada en la calle Antonio Agustín, en el casco viejo de Zaragoza, la víctima coincidió con los dos agresores cuando tomaba unas copas en un bar llamado El Tocadiscos.

De acuerdo al testimonio de los testigos, el atacante estaba acompañado por tres personas, un hombre y dos mujeres, quienes interceptaron al señor Víctor por sus tirantes y lo ofendieron diciéndole “facha”, él reaccionó con insultos.

Después, abandonó el bar pero los dos agresores lo siguieron y presuntamente Rodrigo Lanza le dio un golpe muy fuerte en la cabeza utilizando una barra metálica causando que la víctima se quedara inconsciente en el suelo.

Luego le dieron varias patadas antes de darse a la fuga, el hombre fue trasladado al Hospital Clínico con un grave traumatismo craneoencefálico y cuatro coágulos que le causaron la muerte cerebral.

Esa madrugada, la Policía Nacional abrió una investigación y emprendieron un operativo especial para hallar a los grupos radicales de izquierda de Zaragoza. En la noche del pasado lunes lograron detener a Rodrigo Lanza, mientras que su acompañante fue dejado en libertad imputado por omisión del deber de socorro, aunque no participó en la agresión.

Lamentablemente, no pudo sobrevivir a las lesiones que sufrió y falleció el día de ayer en el centro hospitalario.

Víctor Laínez, es oriundo de Terrassa, Barcelona, vivía en Zaragoza y era parte del grupo motero de los Templarios, sus familiares y amigos comentaron que le apasionaba viajar en una moto Harley Davidson.

No hay ninguna justificación para actuar con tanta violencia, todos los seres humanos merecen ser tratados con respeto sin importar su condición. Nada podrá recuperar la vida del señor Víctor Laínez, pero tiene que haber justicia.

EP

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