El caso de Candela Sol Rodríguez conmocionó al mundo, la pequeña desapareció el 22 de agosto de 2011, todos se preguntaban por su paradero hasta que finalmente apareció sin vida el día 31 de agosto en un descampado cerca de su casa en el barrio de Hurlingham en Buenos Aires.

Los medios de comunicación argentinos dieron cobertura máxima al caso de la menor que desapareció cuando iba a una iglesia cercana para participar en un grupo de boy scouts.

Se desplegó un gran operativo para encontrarla, aproximadamente 1.600 funcionarios participaron en la búsqueda e incluso rastrearon en Uruguay temiendo que la desaparición estuviera ligada a la trata de blancas.

La menor fue asesinada, la encontraron dentro de una bolsa de plástico, sin ropa y con el rostro desfigurado, según lo que pudieron comprobar las autoridades, Candela tendría muerta aproximadamente tres días.

Poco tiempo antes del hallazgo, un familiar de Candela recibió una llamada donde le dijeron que nunca volverían a ver a la niña. “Hasta que esa conchuda (refiriéndose a la madre de la menor) no devuelva la guita, no la verán nunca más. Que le pregunte a su marido donde dejó la guita, (dinero)”.

Esta llamada reforzó la hipótesis de que el crimen estaba motivado a un ajuste de cuentas entre una banda de “piratas del asfalto” (ladrón de camiones de carretera) y el padre de la menor, Alfredo Rodríguez, quien permanecía en la cárcel por robo.

Los juicios para esclarecer el crimen y conocer la causa exacta de la muerte de la niña comenzaron hace meses, y finalmente hace dos días se dieron a conocer las condenas en el Tribunal Oral en lo Criminal 3 de Morón, donde condenaron con cadena perpetua a Hugo Bermúdez, de 59 años y a Leonardo Jara, de 37 años, por ser coautores de la “privación ilegal de libertad coactiva seguida de muerte”.

Mientras que Fabián Gómez, de 45 años, fue condenado a cuatro años de prisión por ser partícipe secundario del homicidio.

Pablo Galarza, Antonio Ferreras y Mario Alberto Ferrario, son los fiscales a cargo del caso, quienes declararon que la menor fue víctima de abuso sexual pero no solicitaron el procesamiento de los acusados por ese cargo para evitar que sus abogados defensores pudieran hacer un pedido de nulidad.

La madre de la víctima, Carola Labrador, ha sufrido una larga agonía desde que su pequeña hija desapareció. Ella rompió en llanto cuando escuchó el veredicto, “Hace seis años que pido justicia y no vivo. Abandoné a mis otros hijos, ahora empezaré a cuidar de ellos y de mi familia, fueron seis años de lucha, seis años esperando esto.

Hoy se hizo justicia, pero falta mucha gente por caer. Con este juicio se cierra una etapa y hoy Candela me ayudó, estuvo conmigo y sé que está muy feliz porque se hizo justicia.

Se lo prometí el día que la encontraron y se lo cumplí, me voy tranquila porque mi hija va a descansar en paz”, comentó Carola.

A pesar de que nada le devolverá a su hija, su único consuelo después de enfrentarse a una experiencia tan difícil es que se haga justicia y que los responsables de ese crimen tan horrible paguen por lo que hicieron.

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