Hace un año nos conmovió la historia de un perrito que siendo tan solo un inocente cachorro, tuvo que vivir la peor de las agresiones. Chocolate, como se llamaba el perrito, fue despellejado vivo, y lamentablemente no logró sobrevivir a tan terrible maltrato. El pequeño, que tan solo tenía tres meses de edad, era hijo de una perrita llamada Samantha.

Ella tuvo una camada de perritos y su dueña no podía tenerlos todos en casa, así que mientras le conseguía un hogar, los alimentaba y los dejó en casa de unos amigos.

Esto ocurrió en Córdoba, Argentina, y cuando encontraron a Chocolate en las terribles condiciones en las que lo dejaron, lo llevaron inmediatamente al veterinario. El pobre cachorro había sido agredido con una navaja y de manera prolija, habían quitado la piel de la parte posterior de su cabeza y su cuello, incluyendo una de sus orejas.

Desde la Saciedad Protectora Animal de la zona, se efectuaron las denuncias que la fundación BioAnimalis apoyó.

Lamentablemente, a pesar de los esfuerzos de los veterinarios, una semana después Chocolate en medio del dolor, sufrimiento y sin comprender lo que había pasado, murió. Cuando la comunidad se enteró de los hechos, iniciaron una protesta para pedir justicia por el inocente perrito y BioAnimalis ofreció una recompensa a quien pudiera aportar algún dato.

El agresor fue identificado como German Gómez, un peluquero de 36 años y allanaron su casa.

Entre las cosas de Gómez, fue encontrada la navaja con la que fue agredido Chocolate, fármacos psiquiátricos y una podadora que fue utilizada para amortiguar con el ruido, los gritos del perrito mientras era despellejado.

Fue detenido por violación a la propiedad privada e infracción a la Ley 14.346, ley de protección animal.

Gómez, quien admitió que lo hizo porque le molestaban los ladridos del cachorro, tuvo que pasar 22 días en prisión y luego fue sometido a un juicio. La ley de protección animal, en Argentina, establece un mínimo de 15 días y un máximo de un año de cárceles por crímenes de maltrato animal. Y finalmente, un año después se hizo justicia.

La historia de Chocolate generó protestas en todo el país e incomodidad mundial.

LaNación / Infobae

Gracias a las denuncias, la condena pedida por el fiscal Oscar Gieco, y apoyada por la Fundación Bio Animalis, representada por la abogada Gretel Monserrat, se hizo efectiva. Gómez enfrentará la pena máxima de un año de prisión por maltrato animal. Lamentablemente, la vida de Chocolate valía mucho más que eso, pero queda la satisfacción de que el responsable fue castigado y que por cada persona como Gómez, existen miles dispuestos a defender los derechos de los animales.

No dejes de compartir el final de esta historia y lo más importante, nunca dudes en denunciar casos de agresión animal.