Los niños son seres vulnerables y dependientes, ellos esperan al sentirse desprotegidos que alguien los cuide y les brinde amor y seguridad. Imaginen una pequeña niña siendo abusada y maltratada, el miedo que debe sentir es grande, pero es más grande el dolor al ver que su madre no hace nada por defenderla, y para colmo, ella ayuda a su abusador. Esa es la historia de Diana Mía.

Diana Mía, es una pequeña niña de 5 años, residencia en Mexicali, México, que fue violada y asesinada por su padrastro, Ernesto Raúl Dueñas, también conocido como Efrén, junto con su madre Diana Esmeralda Herrera.

Todo empezó cuando los padres de Diana se divorciaron. Al separarse, la madre de la criatura, se enamoró de Efrén y en medio de un amor enfermizo se mudaron con él. Aunque el padre de Diana Mía, Miguel Ángel Campuzano Ramírez, ex esposo de Diana Esmeralda puso oposición al cambio de residencia, su madre igual lo hizo, ya que ella contaba con la custodia legal de la niña.

La pequeña siempre pareció un estorbo para la pareja. Cuando empezaron a vivir con Efrén, dicho hombre mostró malestar hacia la niña. La dejaban con los padres de tal hombre o con algún vecino para que ellos pudieran estar solos.

El padre de la pequeña se empezó a preocupar debido a que Esmeralda Herrera comenzó a chantajearlo. La madre de Dianita le pedía dinero, o si no, golpearía a la niña, acto que si llegó a realizar ya que le enviaba fotos al padre, donde mostraba los golpes que tenía la pequeña en distintas partes de su cuerpo.

Los golpes llegaron a algo mas, Efrén golpeó bruscamente a Diana Mía en la cabeza, dejándola semi inconsciente para después introducir sus dedos en las partes íntimas de ella.

Al principio pensaron que estaba respirando y la dejaron tirada en el cuarto, tiempo después se percataron que estaba muerta. Asustados, dejaron encerrado su cuerpo en la casa durante días hasta decidir qué iban hacer. La enrollaron en una cortina plateada de plástico con cinta adhesiva y la tiraron al canal Tulichek, río que queda a dos cuadras de donde vivían.

Un amigo de Efrén, único testigo directo del caso, afirma que él lo llamó unos días antes de que tiraran el cuerpo de la pequeña al río para que le hiciera un corte de cabello y un tatuaje. Cuando estuvieron juntos, Efrén le comentó que tenía problemas con la niña, que la había golpeado y encerrado en el cuarto hace unos días, que después de lo sucedido, se fue a dormir con su mujer y cuando los dos regresaron a ver a la pequeña se percataron de que estaba sin vida.

Al siguiente día, Efrén llamó otra vez a su amigo para que lo ayudara a subir algo en su camioneta para después tirarlo al canal Tulichek. Después de haber tirado el cuerpo de la niña, esta pareja decidió hacer como si nada hubiera pasado. Cuando los familiares preguntaban por la pequeña, ellos solo respondían que la habían dejado con una vecina o que se olvidaran de ella.

Ellos nunca imaginaron que el nivel del agua del río donde lanzaron el cadáver de Diana bajaría y que el cuerpo quedaría al descubierto.

El cadáver fue encontrado en la orilla del canal con una piedra y un inodoro atado, la intención claramente era hundirlo. La pequeña murió de una fuerte hemorragia en la cabeza y también presentaba moretones en todo su cuerpo.

El padre de la pequeña, al enterarse de lo sucedido, corrió a Mexicali, esperanzado de que no fuera su hija la que habían encontrado en la orilla de ese río. Lástima que sí era ella, se trataba de su Diana Mía.

A Ernesto se le imputan cargos de feminicidio y violación impropia, y a Esmeralda de homicidio agravado por ser la madre y violación agravada. De llegarse a declarar culpables tendrían una sentencia entre 20 y 50 años de prisión.

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Qué triste como esta pequeña niña sufrió las peores torturas y que su madre nunca la defendiera. Una niña que a simple vista en fotos se podía apreciar lo dulce y tierna que era, estaba comenzando a vivir y no merecía que le pasara nada de esto.

Esperemos los culpables de este horrible homicidio paguen por su atroz crimen. ¡Comparte esta trágica noticia y alza tu voz contra el maltrato!