Como toda historia increíble está llena de detalles que nos dejan con la boca abierta y pensando en nuestra vida.

Humberto René Vilte, o “Beto” como lo llaman sus amigos, estaba a bordo del ARA San Juan y figuraba en el listado de pasajeros que zarpó desde Mar del Plata a Ushuaia.

En un primer momento se pensó que era parte de la tripulación del submarino argentino que continúa perdido en el Océano Atlántico.

Incluso, cuando se dio a conocer la lista de los tripulantes a bordo del submarino, su nombre aparecía.

El ARA San Juan, el submarino que busca todo el mundo.

Los medios de Jujuy, su provincia natal, informaban la penosa noticia de que Beto estaba entre la tripulacón y en las redes sociales le llegaban mensajes de aliento y cadenas de oración. Sin embargo, él no está a bordo de la nave.

Oriundo del Norte de Argentina, vive en Mar del Plata, en la base naval donde se encuentra en este momento contenido por sus compañeros y familiares. Aún no salió a hablar públicamente, ni siquiera para desmentir la noticia de que era uno de los desaparecidos.

No estando a bordo, se siente igual de afectado: estuvo al borde de subirse al submarino con sus compañeros, que hoy no se supiera su paradero y se lo diera por muerto.

“El pasajero 45”, como lo llamaron los medios argentinos, llegó hasta la austral Tierra del Fuego y allí se enteró que su madre había sufrido un problema de salud por el que tuvo que ser internada en Jujuy, 4,101.7 kilómetros de distancia.

Humberto René Vilte, el pasajero 45 del ARA San Juan.

Pero no lo dudó. Su madre estaba muy grave, e inmediatamente, Beto pidió permiso para excusarse de la misión y viajar a su provincia natal. Sus superiores le concedieron e incluso le pagaron el traslado. Vilte viajó a asistir a su progenitora sin imaginar lo que sucedería después.

Estando en Jujuy se enteró de la tragedia. Sus compañeros, sus amigos, estaban perdidos y el submarino llevaba ya un par de sin comunicarse con la base. No había noticias del submarino ARA San Juan que él mismo había abordado horas antes.

Las especulaciones y versiones crecían, pero las certezas eran muy pocas. Vilte viajó de nuevo a Mar del Plata, esta vez acompañado por familiares de los otros tripulantes jujeños, ocho en total.

Viajó para estar cerca de los familiares y de sus compañeros. Para vivir, en la misma base naval donde se mezclaba en el aire resignación y esperanza, los pormenores de la búsqueda.

Viajó convencido de que podría volver a abrazar a los tripulantes del ARA San Juan. Pero el anuncio de la explosión le dio a entender que ese abrazo no iba a poder producirse.

El vocero de la Armada Argentina, Enrique Balbi.

Humberto, hincha de River, cursó la secundaria en la Escuela Nacional N°3 de Jujuy y luego entró a la Escuela de Submarinos y Buceo. No pasó mucho tiempo para que comenzara su servicio en la Armada Argentina y se integrara a la tripulación del submarino que lleva perdido 10 días y a más de siete países buscándolo en el fondo del mar.

Se dice que hay otros oficiales en la lista original del ARA San Juan, oficiales que finalmente no embarcaron o descendieron en Ushuaia. Serían dos más, el Teniente de Fragata Juan Gabriel Viana y el Suboficial Ramiro Adalberto Pérez.

Durante días el número de pasajeros fue una incógnita. Así como la ubicación del submarino. Primero se concluyó que eran 38 por la cantidad de camas que tiene el submarino. Pero luego la Armada confirmó los 44. Su vocero, Enrique Balbi, desplazó las dudas y le puso claridad a los interrogantes que surgieron en las extensas jornadas de búsqueda.

“Si bien tiene 38 camas el submarino, han navegado en patrullas prolongadas hasta 50 personas, porque tiene previsto embarcar una dotación complementaria. Se arman camas en el compartimiento de torpedos. Eso mejora el relevo para evitar el cansancio y la falla humana”, explicó en el final del día más triste para los familiares de los tripulantes. Cuando les comunicaron de la explosión.

Hace 10 días que un ejército conformado por hombres y mujeres de diferentes países busca el submarino ARA San Juan.

Hace 10 días que Beto y los familiares de los 144 oficiales están viviendo los días más tristes de sus vidas.

Beto salvó su vida a último minuto.

La Nación

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