Hay días en las vidas de las personas en los que prefieres no haberte levantado, porque su final es tan lamentable que apenas quedan motivos para seguir viviendo.

Es lo que le sucedió a este desafortunado padre de cuatro, que fue arrojado por los aires mientras conducía un autobús, el mismo que se volcó por tratar de esquivar un perro.

Como resultado, quedó con las extremidades tan rígidas, que pareciera que son de madera… ¡No ha podido dejar su cama durante 24 años!¡Es desgarrador!

No existen palabras para describir que le ha tocado padecer a Mas Tazul Munir, de 55 años, proveniente de West Kalimantan, Indonesia.

Tiene sus piernas en forma de “O” y sus dedos “congelados” durante más de dos décadas debido a las lesiones provocadas por el brutal accidente que tuvo en 1994.

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El hombre, que sufre de una forma de reumatismo, rechazó el tratamiento que le habían asignado los médicos convencionales, y en su lugar acudió a la medicina alternativa, visitando al menos a 80 curanderos.

La única esperanza que tiene Munir son sus 4 hijos, el último de los cuales nació precisamente 20 días antes del accidente, quien es el que se encarga de alimentarlo y asearlo todos los días.

El fatal accidente sucedió cuando Munir regresaba de una fiesta después de haber bebido con sus amigos, repentinamente un perro saltó frente a su vehículo, lo que ocasionó que perdiera el control del autobús que conducía. El resultado fue que se volcara y lo dejara gravemente herido.

“Esa noche estaba bebiendo con mis colegas. Entonces decidimos comprar más licor. Mientras conducía, un perro se cruzó de repente. No podía pisarlo, pero al tratar de salvarlo, perdí el control del autobús y rodó dos veces. Fui arrojado y lanzado dos veces por los aires”.

“Durante meses, permanecí en la cama del hospital completamente inmóvil. Ni siquiera podía girar la cabeza”, recuerda Munir.

Dice que odia depender de sus hijos pequeños y todos los días espera un milagro que lo ayude a volver a ponerse de pie.

“Me pregunto qué me pasó. Yo era un hombre feliz, cuidando bien a mi familia. Siento que esta es la voluntad de Dios, pero todavía tengo esperanzas de recibir tratamiento y caminar de nuevo. Deseo ver un día en que pueda vivir una vida normal”.

Munir, que primero acudió a la medicina convencional, los médicos le dijeron que tenía complicaciones de ácido úrico, inflamación de las articulaciones y reumatismo.

“Pero no estaba feliz de someterme a un tratamiento médico en el hospital, así que busqué la medicina alternativa”.

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“Incluso probé la animación suspendida, pero me desperté. Siento que así es como Dios desea que viva”, concluyó.

Es muy triste que un hombre haya tenido que vivir en unas condiciones de vida tan infrahumanas y por tanto tiempo. Esperemos que su caso se de a conocer masivamente y que alguna organización benéfica pueda ayudarlo a salir de la postración en la que se encuentra.

También puedes solidarizarte con Munir, compartiendo su historia con todos tus amigos.