Un atroz homicidio cometido en Liverpool, que ha tenido una gran cobertura mediática desde que el terrible suceso salió a la luz el 13 de enero de este año, finalmente ha terminado en manos de la justicia.

Andrew Burke, de 31 años, admitió haber degollado a la pareja y futura esposa de su ex-novia, en un ataque de celos. Se declaró culpable de asesinato y de posesión de arma blanca en un lugar público. Y ha sido condenado por el Tribunal de la Corona de Liverpool a un mínimo de 26 años de prisión.

Burke cometió el asesinato en contra de su víctima, Cassie Hayes, de 28 años, frente a sus clientes en la agencia de viajes TUI Travel, después de que ella comenzara a salir con su ex novia, Laura Williams, de 29 años.

Cuando el hombre se enfrentó en la Corte de Liverpool por primera vez, había admitido que le cortó la garganta a Cassie Hayes, debido a que ella sería la causa de su rompimiento con Laura, y que por eso había estado acosando a Hayes meses atrás.

Laura Williams (izquierda) junto a su novia Cassie Hayes

Tracy, la madre de Cassie, dirigió a Burke en una declaración durante el tribunal las más duras palabras:

“Has tomado el regalo más preciado que he tenido en mi vida, mi hermosa hija, mi bebé, de la manera más horrible jamás vista. Eres el monstruo más malvado que camina en toda esta tierra. No mereces respirar aire fresco”.

Tracy, la madre de Cassie (derecha)

“Eres un hombre enfermo y perturbado y no mereces caminar por las calles. Deberías pasar el resto de tu vida tras las rejas. Solo quiero recuperar a mi bebé y espero que te pudras en el infierno, cobarde malvado y miserable”, concluyó Tracy.

Burke se había dedicado a amenazar a Hayes a través de mensajes y llamadas telefónicas un año atrás del asesinato.

Su madre, Louise McConnell, alertó a la policía y se le envió a Burke una orden de alejamiento en mayo de 2016, advirtiéndole que el contacto debía detenerse.

El día anterior al asesinato fue acusado de acosar a Laura Williams. Al día siguiente, Burke acudió a la tienda en Southport, Merseyside, donde trabajaba Cassie Hayes, y con sangre fría se dirigió a un cajero:

“Solo quiero disculparme por lo que estoy a punto de hacer”.

Inmediatamente, bajó la capucha que llevaba puesta y se acercó por detrás de la víctima.

“Él levantó la cabeza de la víctima, sosteniendo su cuello con su brazo izquierdo y luego le pasó la mano derecha por la garganta. Fue evidente que a Cassie Hayes le habían cortado el cuello”, dijo Gordon Cole QC, fiscal de la Corte de Liverpool.

Después de herir a la novia de Laura, Burke se acostó sobre el suelo en la parte trasera de la tienda, esperando a que lo detuvieran y se disculpó con los presentes diciendo que nadie merecía ver lo que había sucedido, según lo declaró en el juicio.

Así lo encontraron los agentes policiales, echado en el suelo con la cabeza hacia la puerta. Ellos dijeron que el acusado pareció mantener la calma después de cometer el despiadado asesinato.

“No mostró ninguna emoción y permaneció sentado mientras el resto de presentes en la escena del crimen estaban reaccionando de una forma u otra a lo que había sucedido”.

En el juicio, el despiadado asesino justificó sus actos diciendo que “tenía que ir a por ella por lo que le había hecho a su familia”.

“Era matarme o matarla, así que la maté”.

El juez relató el suceso como una “ejecución a sangre fría en público con el objetivo de vengarse”.

 “A mi juicio, el asesinato fue un acto de indescriptible salvajismo. Fue un cobarde acto de venganza, planeado y premeditado, diseñado para matar de la manera más escalofriante y despiadada a una persona totalmente inocente”, agregó el fiscal.

Diversos compañeros de trabajo de la víctima y testigos presentes, incluida una niña de 12 años, todavía no pueden superar el trauma y declararon todavía permanecer en estado de shock emocional.

Metro

Cassie Hayes, que tenía una hija de 4 años, después de la herida de Bruke fue llevada al hospital, donde horas más tarde del 13 de enero falleció.

Por su parte, Laura Williams en un tributo que hizo a su novia Cassie, dijo: “Es mi compañera y las palabras no explicarán mi tristeza y pérdida. Ella es la persona más increíble, hermosa, desinteresada y fuerte que conozco. Ella es mi futura esposa y mía para siempre”.

Es un crimen horroroso, que merece el peor de los castigos. Nadie podrá devolver a la vida a Cassey. Pero al menos, el desalmado permanecerá tras las rejas pagando por el crimen cometido. Paz y fuerza a los familiares y allegados de Cassie Hayes.

¡Comparte este impactante suceso con tus amigos! Descansa en paz, Cassie.