Paradógicamente, un amante de los animales estuvo entre la vida y la muerte después de que permitiera que su perro le lamiera la pierna, y como consecuencia contrayera una infección severa.

Al hombre de 48 años de Wisconsin le han tenido que amputar todas sus extremidades para salvarle así la vida, después de que su perro Ellie le contagiara una bacteria por supuestamente haberle lamido repetidamente, como es habitual que suceda cuando se tienen mascotas.

El mes pasado, Greg Manteufel, de West Bend, comenzó a experimentar síntomas parecidos a la gripe que incluían fiebre, vómitos y diarrea.

Sin embargo, cuando aparecieron hematomas en sus brazos y piernas, fue llevado rápidamente a urgencias del hospital.

Los médicos le dijeron que una infección en la sangre se había extendido a sus cuatro extremidades y, debido a un extenso daño muscular y de los tejidos, se verían obligados a amputar todas sus extremidades.

Tras realizarle los exámenes médicos, descubrieron que se había infectado con un patógeno bacteriano conocido como capnocytophaga canimorsus, que se encuentra en la saliva de perros y gatos sanos, pero que puede provocar infecciones en seres humanos inmunocomprometidos.

El hombre tenía moretones por todo su cuerpo, como si lo hubieran pegado con un bate de béisbol.

Un estudio de Japón en 2014 descubrió que la bacteria estaba presente en el 69 % de los perros y en el 54 % de los gatos.

Le dijeron a Greg que la infección probablemente se transmitió a través de una lamida de su propio perro. Hasta el momento, ha tenido amputaciones en las piernas hasta las rótulas, los brazos hasta los antebrazos y necesitará una cirugía plástica extensa en la nariz.

La bacteria puede transmitirse a los humanos a través de picaduras, lametones o incluso proximidad con el animal, filtrándose en la piel incluso sin cortarla o rasparla.

Si bien la mayoría de las personas no presentarán ningún síntoma si se infectan, se ha demostrado que causa una enfermedad grave en aquellos en los que se ha comprometido el sistema inmunitario, según un estudio de Francia en 2003.

No está claro si Greg tenía alguna afección preexistente, pero desarrolló sepsis o envenenamiento de la sangre, y su nariz, sus dos manos y sus piernas debajo de sus rodillas se necrosaron en su totalidad.

Una página en GoFundMe ha sido creada para ayudar a la familia de Greg en los gastos médicos.

Los médicos no han logrado explicar con exactitud cómo ha sido posible que Manteufel, que ha vivido toda su vida con su perro, a esta altura de la vida venga a experimentar tal reacción a las lamidas de su mascota.

“El 99 % de las personas que tienen perros nunca tendrán este problema. Es solo un golpe de suerte”, dijo el Dr. Muñoz-Price.

Daily Mail

Por su parte, Greg ha reaccionado con actitud positiva al igual que su esposa. Ellos piensan que por lo menos los médicos lo han dejado con vida, y aunque le queda un largo camino con delante, con la ayuda de unas prótesis piensan que podría tener una vida más o menos independiente.

Casos así son como de verlos para creerlos. Parece inaudito que después de tanto tiempo por una mala suerte del destino, haya terminado tan mal algo que podría no tener importancia.

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