Al ser testigos o víctimas de un abuso, lo que hay que hacer es acudir a las autoridades para que estas actúen en contra de quien lo cometió y se haga justicia. Sin embargo, no siempre las cosas se hacen de esta manera.

En esos pueblos más recónditos y alejados de la ciudad en muchas ocasiones no es tan sencillo presentar una denuncia ante las autoridades debido a lo lejos que se encuentran de alguna estación policial cercana. Es por eso que muchos de sus habitantes están acostumbrados a hacer justicia por sus propias manos y traer la paz a sus hogares.

Esto es lo que ocurrió en el sector de Río Blanco del distrito de Coviriali, en Satipo, Perú, cuando durante la madrugada del pasado lunes 5 de febrero los vecinos del sector escucharon los gritos de una mujer. Al acercarse para saber de qué se trataba, notaron que los gritos provenían de la casa de Carlota Solís, de 40 años.

Cuando estuvieron con ella le preguntaron a que se debían sus gritos y la mujer contó que un hombre había entrado en su casa, se había quitado la ropa e intentó abusar sexualmente de ella.

Los alarmados vecinos sabían que no podían dejar las cosas así, ignorar la situación significaba que podía repetirse en el futuro, por lo que buscaron por todo el pueblo al hombre que había intentado hacer tal atrocidad.

El culpable era Fredy Patiño Palomino, de 20 años. El joven trataba de huir de los captores, pero todos sus intentos fueron en vano porque los vecinos de Rio Blanco lograron atraparlo para castigarlo por su fechoría.

Según los habitantes del pueblo, solo había una manera de castigar al joven por sus actos. Tomaron la justicia por sus propias manos y reprendieron al individuo de manera violenta.

Lo desnudaron y le obligaron a llevar un enorme cartel que ponía el delito que había cometido. Después de esto tuvo que desfilar de esta manera por el pueblo mientras los habitantes lo castigaban golpeándolo con un látigo.

La primera en propinarle unos buenos latigazos fue la misma mujer a la que casi viola, mientras el hombre era golpeado lloraba suplicando perdón y clemencia.

Milenio Diario / Diario Correo

Después de haber sido golpeado por Carlota y sus familiares, las súplicas del joven fueron escuchadas y decidieron acabar con esta tortura. Tras hablar con él, el hombre prometió no repetir nunca más estos actos. Los habitantes del pueblo hicieron que firmara un acta donde admitía sus delitos y se comprometió a no repetirlos nunca más.

Primer vídeo las bases de las rondas campesinas andinos del anexo de rio blanco distrito de coviriali. Satipo. Capturaron a joven entro a una vivienda a querer violar a una Señora. Gracias Dios no logro su objetivo. Los ronderos lo capturaron

Publicado por Alcantara Veliz Abrahan en Lunes, 5 de febrero de 2018

El mensaje fue claro, los habitantes de este pueblo no permitirán que ninguno de sus habitantes sea agredido y si así sucede, el criminal será duramente castigado.

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