Es increíble la cantidad de niños alrededor del mundo que sufren maltrato; todos merecen tener una familia que se preocupe por ellos, les brinde el cariño y la atención que necesitan, pero lastimosamente la realidad es otra.

Por suerte aún existen personas de buen corazón que brindan apoyo incondicional a niños en situaciones trágicas, una de esas personas es Jess Hamm, una enfermera de 30 años de Jacksonville, Florida.

Ella decidió adoptar a una pequeña niña que desde temprana edad sufrió abuso familiar, desde que tuvo contacto con la bebé supo que tenía una conexión con ella.

Ella era simplemente el bebé más bello que había visto jamás”, dice Jess emocionada.

La pequeña Delilah fue entregada en el hospital de niños Wolfson por el departamento de Niños y Familias del estado de Florida, su estado físico era realmente alarmante para su edad; con 14 meses de nacida pesaba tan sólo 4,98 kilos.

El maltrato era evidente, tenía moretones en todo su cuerpo y se podían ver claramente sus huesitos, no había recibido los mínimos cuidados para garantizar su pleno y saludable desarrollo.

Verla en una situación tan deplorable conmovió y motivó a Jess a tomarse personal el cuidado de la niña, a pesar de que sabía que tendría que afrontar momentos muy duros con la pequeña debido al frágil y delicado estado en el que se encontraba.

“Cuando sostuve su mano y la miré a los ojos supe que ella me necesitaba”, comenta Jess.

Jess no puede tener hijos propios y siempre quiso ser madre, eso la impulsó a tomar la decisión de adoptar a Delilah y estaba decidida a hacerla mejorar.

Para poder adoptar a la pequeña debía hacer el papeleo y someterse a una evaluación con los trabajadores sociales, allí fue cuando recibió una inesperada noticia.

Delilah tenía una hermana gemela: Caroline. Ambas habían sufrido el mismo destino cruel y se encontraba en el mismo hospital, pero el destino les tenía una nueva madre que estaba más que dispuesta a amarlas a las dos.

Siempre había querido tener una familia, siempre quise ser madre”, dice Jess contenta.

Jess sabía que debía ayudarlas y no dudó ni por un segundo en adoptarlas a ambas.

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La única forma en que lo puedo describir es amor”, dice tiernamente la nueva madre adoptiva de las niñas.

Aunque el inicio de la vida de estas hermosas gemelas fue bastante duro, el amor y la compasión de la enfermera Jess les brindará sin duda un mejor futuro.

Es admirable el gesto de amor desmedido que tuvo esta mujer, comparte su inspiradora historia.