Joanna Demafelis, de 29 años, trabaja como empleada doméstica en el hogar de una pareja, Nader Essam Assaf, de nacionalidad libanesa y su esposa Mona Hassoun, de Siria.

Ella emigró de su país de origen tal como lo han hecho más de dos millones de filipinos para buscar un mejor futuro, aceptó la oferta de trabajar como empleada doméstica en Kuwait porque podría ganar diez veces más que en Filipinas.

Según información suministrada por el Ministerio de Exteriores de Filipinas, un juzgado de Kuwait los condenó a ambos por la muerte de Joanna tras encontrar su cuerpo en el interior de un congelador en su casa.

Joanna murió estrangulada y fue víctima de severas torturas a manos de la pareja, su asesinato causó conmoción en todo el país y miles de personas se congregaron para pedir justicia y darle el último adiós cuando su cuerpo fue repatriado. 

El hecho causó una crisis diplomática entre Kuwait y Filipinas prohibiéndole a sus ciudadanos trabajar en el estado del Golfo.

El hallazgo del cadáver de Joanna se produjo en un apartamento abandonado propiedad de la pareja, un año después de que ella fuera reportada como desaparecida en Kuwait.

La pareja fue buscada por la Interpol, Assaf fue detenido en Líbano y están considerando extraditarlo a Kuwait, mientras que Hassoun fue detenida en Siria. Ellos huyeron después de que la policía descubriera el cuerpo de Joanna.

Alan Peter Cayetano es el secretario de asuntos exteriores de Filipinas y afirmó que las autoridades de Kuwait realizaron un gran despliegue para encontrar el cuerpo de Joanna.

Tras el hallazgo del cadáver el pasado mes de febrero se desencadenó un estallido de ira de parte de Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas, quien aseguró “vender su alma al diablo” para regresar a casa a todos sus ciudadanos trabajadores que estaban siendo maltratados en Kuwait.

El gobierno ofreció traslados aéreos gratuitos a los 10.900 ciudadanos filipinos que emigraron a Kuwait, ordenando la prohibición del despliegue de trabajadores en ese país.

Según las estadísticas oficiales, más de 250.000 filipinos están en Kuwait y al menos el 60% son trabajadores domésticos que viven y laboran en la casa de sus empleadores para ganar un mejor salario que el que podrían devengar en su país.

Las organizaciones defensoras de derechos humanos se han dedicado durante años a manifestar su preocupación sobre las condiciones en las que viven los extranjeros de Asia del Sur y Filipinas que suelen trabajar en los estados del Golfo Pérsico en el sector de la construcción y como empleados domésticos ya que no hay supervisión alguna de la garantía de las condiciones laborales y sus derechos es vulnerados.

CNN / BBC

Esperamos que no se repitan más actos de violencia tan atroces como este y que se respeten los derechos de todos los que se ven obligados a salir de su país para sobrevivir y tener calidad de vida. Comparte esta noticia y alza tu voz.