Una estudiante de 16 años ha sido condenada por matar a una niña de 7 años, Katie Rough en un parque de York, Inglaterra y deberá cumplir cadena perpetua por homicidio.

La asesina, de la que no ha trascendido su nombre por razones legales, escuchó acariciando un peluche cuando la corte de Leeds Crown la sentenciaba. Si bien fue condenada a prisión el resto de su vida, puede obtener la libertad dentro de 5 años, si logra convencer a la Justicia de que no es más un peligro para la sociedad.

Katie, la niña de 7 años asesinada.

Unos meses antes había sido la dama de honor en el casamiento de sus padres.

La joven no pronunció ninguna palabra durante el proceso judicial y siguió así a pesar de que el juez Justice Soole dijo que “El nivel de peligro para la sociedad es alto. En las circunstancias de tu continuo silencio, la pregunta crítica es si hay algún cálculo confiable sobre cuánto tiempo continuará ese peligro. Todos los expertos se ven obstaculizados por tu silencio”.

El magistrado le dijo a la adolescente que “lo que precisamente” pasó en el parque “es conocido sólo por ti. La evidencia más inquietante apunta que esto sido planeado y llevado adelante por pensamientos delirantes”.

“La completa tragedia y la devastación de todo esto no necesitan énfasis”.

Katie y su asesina eran vecinas.

Donde hallaron muerta a la niña, las muestras de cariño se produjeron durante semanas.

Katie Rough fue encontrada muerta con severos cortes en su cuello y pecho cuando jugaba en un parque en York, el pasado 9 de enero, y no respondió a los desesperados intentos por revivirla.

La Corte escuchó las primeras declaraciones en julio. La adolescente acusada estaba de pie en un callejón sin salida, cubierta en sangre y con un cuchillo repleto de sangre y llamó a la Policía para confesar el asesinato.

La madre de Katie, Alison, llegó a la escena poco después del descubrimiento y gritó con angustia: “Ella mató a mi hija”. Aún en shock, acunó a su hija moribunda en sus brazos.

Traumatizada, la separaron del cuerpo de su hija cuando los paramédicos llegaron para iniciar la batalla contra la muerte y salvar la vida de Katie. Pero lamentablemente no lo lograron.

La madre de Katie no podía ocultar su dolor en el funeral de su hija.

Fue un día muy triste para York.

La adolescente que mató a Katie es conocida por tener “pensamientos irracionales” sobre la gente “pueden no ser humanos y pueden ser controlados por una fuerza superior y hostil”.

Los abogados aseguraron que la joven trataba de convencer a la gente que algunos “no eran humanos y que eran robots”.

Creen que ella pensó que Katie era un robot cuando la mató, según se escuchó en la Corte, pero nunca nadie escuchó a la asesina hablar de sus motivaciones.

La joven estuvo internada en el Child and Adolescent Mental Health Services, el organismo que cuida la salud mental de los niños y adolescentes un año antes del crimen, pero, a pesar de que estudiaron su psicosis, no fue diagnosticada.

Un psiquiatra atestiguó que los problemas mentales de la asesina son los más complejos que ha visto en 20 años de profesión.

Vista aérea del parque y del vecindario donde Katie fue asesinada.

La joven parecía razonable y tenía un buen desempeño en la escuela y en su casa. Pero luego perdió a su grupo de amigos y desarrolló un macabro interés, e incluso tenía pensamientos suicidas.

Estas situaciones surgieron cuando en la Navidad del 2015 comenzó a autoflajelarse. El año siguiente, escapó de su casa varias veces, y lo había hecho días antes del crimen.

Recibió ayuda psiquiátrica pero aparentemente no fue la necesaria, aunque le prescribieron drogas para tratar su depresión y ansiedad en diciembre del 2016.

Uno de sus amigos le dijo a la policía que era “buena pero rara” y que hablaba mucho de la muerte. Además que tenía “sueños sobre matar gente” y que expresaba que odiaba a la familia de Katie.

Solo 48 horas ante de matar a Katie, había subido una perturbadora foto en Instagram donde se lastimaba los brazos con un lápiz y la Policía halló en su cuarto un peluche al cual le había cortado las orejas y el estómago.

El crimen de Katie ha conmocionado a todo York y la familia de la niña no encuentra consuelo a pesar de la condena.

Su familia nunca podrá olvidar a la dulce niña.

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