Algunas personas se enfrentan a enfermedades muy extrañas, sufren con dolor las molestias de una afección que les cambia la vida por completo y que a veces les hace ser víctimas de discriminación y rechazo por tener una apariencia diferente.

Kambou Sie es un joven de 18 años de Bondoukou, en Costa de Marfil que viajó a Italia para recibir un tratamiento médico que le ayudara a remover el tumor que creció en su rostro.

Un equipo de cirujanos estuvo a cargo de un procedimiento quirúrgico para reconstruir su rostro. El joven conocido como Prosper solo tenía 10 años cuando el tumor comenzó a crecer en una de sus mejillas.

Con el transcurso de los años comenzó a aumentar su tamaño abarcando todo su rostro y afectando su vista.

Pero además de soportar el dolor de su enfermedad y las dificultades que acarreaba, tenía que enfrentarse al rechazo de su comunidad, incluso su propia madre lo rechazaba porque nadie comprendía la causa de su condición y pensaban que era contagioso.

Su padre fue la única persona que lo apoyó, fueron al Hospital Naples Pascale en Italia hace 14 meses, comprobaron que se trataba de un tipo de cáncer llamado linfoma de Burkitt que afectaba el sistema inmunológico.

Fue sometido a seis meses de quimioterapia, radioterapia y a un reemplazo de células madre para reducir el tamaño del tumor.

“Cuando llegué tenía miedo. Creo que el miedo era todo lo que sentía, mi nariz bloqueaba mi vista, tenía que bajarla para poder ver. Tres días después de comenzar la quimioterapia ya no era necesario hacerlo”, comentó Prosper.

“Estoy muy feliz porque cuando salgo no lloro. Estoy feliz de conocer gente, salgo, me divierto, juego, no tengo problemas. Estoy muy feliz”, agregó.

Finalmente, su cáncer fue erradicado, los médicos ahora trabajan para terminar de reconstruir su rostro. El doctor Franc Ionna, explicó: “Hay una falla en el desarrollo de los huesos faciales, tiene una alteración en los huesos. Hay una asimetría, el lado izquierdo es diferente al derecho. Un lado tiene demasiado hueso y en el otro hay un déficit”.

La cavidad ocular de Prosper también debe ser reconstruida, sus huesos todavía se están recuperando de los efectos de la radioterapia así que primero los médicos trabajarán en la parte inferior de su rostro.

El doctor Ionna pasó tres horas removiendo la piel que se había dañado por el cáncer y extrayendo el tejido cicatricial endurecido por la radioterapia. “Los tejidos estaban tan rígidos como una pared”, dijo el doctor.

Han pasado tres semanas después de la primera operación y Prosper regresó a casa en Costa de Marfil, fue recibido con los brazos abiertos por su padre y espera que su madre se reconcilie con él.

En unos meses volverá a Italia para someterse a otras cirugías.

“Mi cara ha cambiado, no ha terminado el proceso, pero es diferente. Yo también he cambiado, no soy el mismo de antes”, dijo Prosper.

El año que viene el joven planea ir al instituto para estudiar, quiere comenzar una nueva vida y lograr sus sueños sin ninguna limitación. Comparte su inspiradora historia.