Nos encontramos en un punto de la historia donde gozamos de grandes avances tecnológicos, diversas oportunidades y muchas opciones para escoger el camino que queremos seguir, sin embargo, a veces nos dejamos llevar por el afán de este mundo y olvidamos el verdadero significado de la vida y es cuando nos enfrentamos a casos como el de Beth, que nos invita a reflexionar.

Beth es una pequeña de 4 años de edad que nació con una rara enfermedad llamada Síndrome de Pfeiffer del tipo 2 (no hereditaria). Este síndrome es causado por una mutación genética y afecta los huesos del cráneo, haciendo que la cabeza tenga una forma parecida a la de un trébol; también  presenta anormalidades en las manos, pies, rodillas, problemas respiratorios, entre otros.

Por obvias razones Beth no pasa desapercibida ante los demás y a donde quiera que va su apariencia llama la atención. Hay ocasiones en que los padres se acercan con sus hijos para relacionarlos con ella y compartir un poco porque en efecto es una niña maravillosa con ganas de explorar el mundo. Le gusta aprender lengua de señas, reír y pasar tiempo con nuevos amigos.

Beth aún tiene algunas limitantes físicas como su dificultad para moverse; todavía no ha logrado caminar pero lo sigue intentando, no habla, pero puede emitir sonidos, entiende muy bien todo lo que se dice y le encanta reír.

Sus padres reconocen que aunque no ha sido fácil el proceso, su amor hacia ella no cambia. Su padre dijo en un video publicado por el canal del YouTube ‘Special Books for Special Kids’:

“Yo la veo perfecta. No me importa cómo luce, ella es mi hija. La amo incondicionalmente”.

El doctor de Beth dice que va a necesitar de 3 a 4 cirugías craneales y algunas cirugías plásticas, espera que la última se realice cuando Beth tenga unos  18 años. Por esta razón sus padres decidieron recurrir al apoyo de todos los que quieran donar algo de dinero para ayuda de sus tratamientos. Si quieres ser parte, puedes hacerlo aquí. 

No olvides compartir la historia de Beth con tus contactos para mostrarles que en medio de la adversidad también hay felicidad y esperanza.