El día de ayer el vocero de la Armada de Argentina, Enrique Balbi, se dirigió a la población para confirmar el peor desenlace, la embarcación habría sufrido una explosión el pasado miércoles 15 de noviembre y se presume que ninguno de los 44 tripulantes sobrevivió. Puedes recordar la noticia aquí.

Los familiares están devastados en medio de tan dolorosa noticia, pero también han expresado su indignación porque alegan que “los mantuvieron engañados” durante todos estos días de angustia en los que asumen que la Armada ya sabía lo que había ocurrido.

Entre las desgarradoras historias que han salido a la luz sobre los tripulantes que embarcaron y no han podido regresar a casa está la de Leandro, un submarinista que se ofreció a preparar empanadas antes de embarcar para compartir con sus compañeros la comida típica de su localidad.

El cabo primero Leandro Fabián Cisneros nació en Jujuy, cuando cumplió 21 años ingresó a la Armada Argentina, residía desde entonces en Mar del Plata.

En el año 2010 comenzó a trabajar en la Marina y era uno de los tripulantes del ARA San Juan.

Su madre, Susana Mendiola, relató a los medios de comunicación locales que Leandro es el segundo mejor promedio de su promoción y que está en el cuadro de honor. Actualmente cursaba el tercer año de la carrera universitaria Análisis de Sistema en el Instituto Hilet.

Poco antes de embarcar, se ofreció a preparar empanadas jujeñas, típicas de su provincia natal, para que sus compañeros y profesores del instituto las probaran mientras compartían un rato agradable.

Siempre repetía esta costumbre antes de embarcar en el submarino, la semana pasada no pudo preparar las típicas empanadas y llevó sándwiches de miga para todos.

Juan Azar, uno de sus profesores, tomó una foto del grupo de amigos y la compartió en sus redes sociales sin imaginar que se convertiría en el último recuerdo de Leandro.

“Antes de embarcarse, siempre se despedía trayendo algo para compartir”, relató el docente.

La costumbre surgió cuando en una clase surgió el debate de cuáles eran las mejores empanadas las tucumanas o las jujeñas, y para confirmar su postura, Leandro llevó tres docenas de empanadas típicas de su provincia que dejaron a todos complacidos, los compañeros y el profesor admiraron sus dotes culinarios.

“Antes de salir en el submarino, avisaba en el instituto, porque solía embarcarse en época de exámenes, pero a pesar de no estar presente se preparaba mucho para recuperarse y tener buenas calificaciones”, dijo su profesor.

Este año Leandro contrajo matrimonio con una joven que trabaja en la Marina.

TN

Todos sus compañeros del instituto lo describen como un buen compañero y alumno, les contaba constantemente sobre su labor en la parte electrónica del submarino.

Esperamos conocer noticias pronto sobre el paradero de la embarcación para los familiares puedan darle el último adiós a las víctimas del fatal accidente. Comparte esta conmovedora historia.