La peor pesadilla de todo padre es tener que enterrar a sus hijos, ya sea que estos hayan muerto por causas naturales o que sus vidas hayan sido tomadas por algún trágico accidente, si quiera pensar en la posibilidad puede generarle un nudo en el estómago a cualquiera.

Sin embargo, la muerte es una posibilidad que siempre está cernida sobre nosotros y en ocasiones puede llevarnos antes de tiempo de las maneras más descabelladas y tristes que uno pueda imaginar. Como dicen, solo hace falta estar vivo para poder morir.

El pequeño Liam Flanagam, de tan solo 8 años, tenía una vida bastante normal y tranquila para un niño de su edad, vivía en Spring Creek, Oregon, con sus padres y disfrutaba jugar al aire libre con su bicicleta.

Desafortunadamente en uno de sus paseos en bicicleta, el 13 de enero de este año, chocó y tuvo que ser llevado de emergencia al hospital ya que el manubrio le había causado un gran corte en el muslo, tras unos cuantos puntos de sutura el pequeño fue enviado a casa, pero tristemente su historia no terminó allí.

ADVERTENCIA: LAS SIGUIENTES IMÁGENES PUEDEN HERIR LA SENSIBILIDAD DE ALGUNAS PERSONAS.

Días después, Liam empezó a experimentar terribles dolores y descubrió una erupción roja y morada cerca de su entrepierna que según sus padres tenía aspecto de gangrena, lo que dio paso a otro viaje al hospital.

Allí el pequeño fue diagnosticado con fascitis necrotizante, una de las bacterias más peligrosas conocidas, la cual suele ser fatal en un 30% de los casos en los que es diagnosticada.

Liam había sido internado en el hospital un miércoles, para el sábado ya había sido sometido a numerosas operaciones de amputación en tres hospitales diferentes, pero tristemente era demasiado tarde y Liam murió el sábado por la noche en su cama en el hospital.

Su madre, Sara Hebard, y su padrastro, Scott Hinkle, se encuentran destrozados y han comenzado una campaña advirtiendo a todos los padres de ser súper cuidadosos con cualquier tipo de herida que sus hijos pudieran llegar a sufrir.

No queremos que más padres sufran lo que hemos sufrido”, declaró Scott.

A pesar de tratarse de su padrastro, Scott amaba a Liam como si fuese su hijo propio y comenta lo impactado que se sintió cuando la erupción en los muslos de Liam se hizo presente. “Era morado rojizo y tenía aspecto de gangrena”, comentó.

Lo cirujanos del hospital local en Pedleton pasaron horas intentando cortar la infección de su tejido para eventualmente transferir a Liam y a su madre al hospital de niños Doernbecher en Portalnd en la mañana del jueves mientras que Scott se quedaba en Oregon cuidando de los otros niños de la pareja.

Básicamente lo cortaron pedazo a pedazo, casi toda su parte derecha había desaparecido, solo seguían cortando y esperando, cortando y esperando”, cuenta Scott horrorizado por el tratamiento quirúrgico al que tuvo que someterse Liam poco antes de morir.

Daily Mail / Katu

Verdaderamente le rompe el corazón a cualquiera imaginar el dolor que estos padres tuvieron que experimentar mientras veían como poco a poco su hijo iba desapareciendo sin tener la certeza de que aquellas operaciones lo salvarían.

Solo queda enviar un mensaje a cualquiera que este leyendo esto y tenga hijos a su cuidado: las heridas y el proceso de curación de las mismas son un asunto que siempre debe ser tratado con el mayor cuidado posible.

Comparte esta historia con tus amigos.