Es maravilloso contar en la tierra con ángeles disfrazados de seres humanos. Son seres que tienen un corazón desbordado del más puro amor.

Así lo ratifican estos padres que gracias al milagro del amor lograron cambiar el destino de Heaven, un pequeño bebé que fue abandonado por sus padres biológicos cuando tan sólo tenía una semana de vida en una carretera de Etiopía.

Afortunadamente el bebé ya está en un encantador hogar donde lo aman y lo cuidan con amor.

Lisa Kinsley y su esposo Chris, provenientes de Estados Unidos, viajaron a Etiopía para conocer a Heaven cuando tenía dos meses y se encontraba en un estado severo de desnutrición.

Liza describió la primera vez que tomó al bebé en sus brazos como mágico, realmente fue un momento único, ambos sintieron una maravillosa conexión como si se tratara de su propio hijo.

Desde ese entonces ella supo que haría todo lo posible para darle a Heaven un nuevo hogar donde crecería feliz y sano.

Recuerdo la primera vez que la niñera del orfanato lo colocó en mis brazos, fue la misma sensación que tienes al abrazar a tu bebé después de dar a luz”.

Pero la adopción no pudo darse de manera inmediata y la pareja tuvo que regresar a los Estados Unidos para  cumplir con todo el proceso necesario para llevarlo a casa y esperar los documentos de migración.

Después de largos días por fin la familia pudo darle la bienvenida al pequeño bebé que cambiaría la vida de todos, llenado cada amanecer de alegría y amor.

Cuando conocimos a Heaven estaba muy desnutrido, y nos preocupamos como cualquier otro padre que se preocupa por su hijo cuando está enfermo. La espera fue larga porque estábamos ansiosos, y no podíamos cuidarlo”.

Tras pasar dos años, Heaven dejó atrás la desnutrición y es un niño que lleno de felicidad. Es un niño muy sano y hermoso.

Después de un año Heaven aprendió a decir “mamá” y desde entonces no ha dejado de llamar así a Liza. Él sabe que al llamarla así es un regocijo para el alma de Liza.

La convivencia en el hogar ha sido encantadora, en cualquier rincón se percibe el amor y el respeto. Su hermana lo adora y él a ella.

Dios lo protegía, fue él quien nos dio a Heaven”.

Chris recuerda que la adopción no fue un proceso fácil, fueron días muy agobiantes, sobre todo porque no podían cuidarlo sabiendo que estaba muy enfermito.

Pero todo tiene su recompensa y ellos se sienten muy bendecidos con su presencia en el hogar y en sus vidas.

Sin lugar a duda, la familia Kinsley es un ejemplo de que los milagros de amor existen y todo lo que puede lograr el afecto, la perseverancia y el respeto.

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