El martes 7 de noviembre será un día muy recordado por quienes estuvieron en al estación de metro Allende de la Línea 2 de la Ciudad de México entre las 13:20 y 13:30 horas. Ese día, a esa hora, cuatro  cuatro hombres y dos mujeres transportaron un ataúd y viajaron con los demás usuarios de la línea.

El grupo, antes de pasar por el molinete, pidió permiso para pasar con el féretro con dirección a Taxqueña (aunque sin especificar la bajada) y se les fue conseguido.

La escena fue surrealista. El grupo levantó por el molinete el ataúd y pasaron con dirección al andén, ante las miradas curiosas de todos los presentes.

Esta imagen se viralizó rápidamente.

Nadie preguntó, pero seguramente todos tuvieron la duda: ¿estaba lleno o vacío? Según se pudo saber luego, estaba vacío. Los interesados pidieron autorización al responsable del acceso a los tornos explicando que no tenían dinero para pagar otro transporte más adecuado.

El responsable de la estación accedió a su petición, aunque según se explicó luego, al ingesar al metro con el atáud estaban violando varios artículos del servicio de transporte que prohíben expresamente viajar con objetos que puedan dañar a otros viajeros o que molesten a los pasajeros.

Para la ley, cometieron varias violaciones al Reglamento de Movilidad de la Ciudad de México y al Manual del Usuario del Sistema de Transporte Colectivo (STC), el que está publicado en la página web del STC hace varios años.

La Fracción 21 del Artículo 230 prohíbe expresamente el ingreso a las instalaciones del servicio de transporte masivo con objetos que puedan causar daño a las instalaciones, carros o trenes del medio de transporte. 

Los medios de comunicación mexicanos contaron el inusual suceso.

Este mismo artículo, en sus fracciones 10 y 11 también prohíbe transportar objetos que estorben el movimiento o causen molestia a los demás pasajeros y pongan en peligro la seguridad o comodidad de las personas. También prohíbe expresamente a los usuarios ingresar con bultos voluminosos y objetos metálicos aún cubiertos.

Además, el Artículo 227 contempla la posibilidad de que la autoridad niegue el acceso al servicio de transporte público de pasajeros si se pone en riesgo a los usuarios.

“Son causas justificadas para negar al usuario la prestación del servicio de transporte público de pasajeros, cuando porte bultos, materiales inflamables o animales que puedan, de forma manifiesta, causar molestia o representen un riesgo para los demás usuarios o ensuciar, deteriorar o causar daños al vehículo, con excepción de perros de asistencia” dice el manual.

Así lo reportaba la televisión mexicana.

Por el momento nada más se sabe de este peculiar grupo que infringió las leyes, pero quizás sepamos más detalles pronto.

Mientras tanto, el curioso hecho sacudió (un poco) la rutina de los mexicanos.

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