Reina Natalia Velázquez, de 30 años, argentina, esperaba a su primer hijo cuando el destino la sorprendió con una horrible tragedia que denuncia entre lágrimas pidiendo justicia.

Los médicos la atendieron en el hospital donde ingresó a emergencias con dolores muy intensos en su espalda y en su vientre. Tenía 22 semanas de gestación, había controlado todo el embarazo y no se había detectado ningún problema, pero al parecer se adelantaría su parto.

Ella declaró a los medios de comunicación que, en el hospital de Tartagal en la provincia de Salta, Argentina. Los médicos desprendieron la cabeza de su bebé después de que se atascara en su cuello uterino.

La devastada madre asegura que debieron someterla a una cesárea ante las dificultades, en lugar de intervenir con violencia para forzar el parto prematuro.

De acuerdo con los informes médicos, la cabeza del pequeño permaneció en el vientre de la madre y después fue expulsada de forma natural junto a la placenta.

Los médicos no le dieron explicación alguna de lo ocurrido, solo sabía que su bebé había nacido sin vida porque “su cabeza se desprendió”.

“Me dijeron que la cabeza del bebé estaba dentro de mí”, relató cómo la doctora que estaba a cargo de atenderla la trató de forma muy brusca y que solamente las enfermeras que entraron a su habitación le dijeron que su hijo era un “feto sin vida”.

Ante eso, Reina asegura que sentía los movimientos del bebé en su vientre y que no había ningún problema detectado durante el embarazo.

El esposo de Reina había salido a comprar pañales y cuando regresó al hospital encontró una desgarradora escena: uno de los médicos sostenía el cuerpo sin cabeza de su hijo.

“Las enfermeras me enviaron a comprar pañales, cuando llegué ella estaba llorando y me dijo que habían decapitado a nuestro bebé. Ella estuvo consciente todo el tiempo.

Al día siguiente nos dieron a nuestro bebé en una caja blanca, su cuerpo separado de su cabeza. Él era nuestro primer bebé”, dijo el esposo de Reina.

Los padres decidieron dar a conocer la tragedia que hoy los embarga de dolor y denunciar públicamente la negligencia del centro hospitalario y de los médicos que atendieron la emergencia.

Durante la mañana de Navidad, Reina, oriunda de Buenos Aires, comenzó el trabajo de parto cuando se encontraba en casa de unos familiares, la trasladaron en una ambulancia al hospital Juan Domingo Perón, y los médicos decidieron que el bebé podía nacer de forma natural.

Reina asegura que no sabe si fue un médico o una partera quién tiró tan fuerte del bebé que la cabeza se separó de su cuerpo, pero está segura de que la doctora que la atendía fue responsable.

Aseguró que: “Sabía que el niño estaba vivo porque me hicieron una ecografía antes de llegar y su corazón latía con fuerza. Y cuando llegamos al hospital hicieron otra ecografía y mi esposo escuchó los latidos del corazón del bebé”.

“Cuando se rompieron mis aguas, el médico me llevó a la sala de partos y comenzó a ejercer presión sobre mi estómago y a estirar al bebé a pesar de que no sentía dolores de parto.

“Ellos estaban estirando y girando el cuerpo del bebé, yo lo sentía y lo hacían de manera muy brusca, fue muy doloroso”

Pedí una cesárea, pero me dijeron que no había nadie alrededor que pudiera hacerla. Pero cuando la cabeza del bebé estaba dentro de mí sí encontraron rápidamente quién podía hacer la cirugía”.

Reina dijo que la estaban lastimando y lo negaron, le pidieron que cerrara y abriera las piernas, y seguían estirando al bebé. Cuando salió ella solo pudo ver las piernas y ellos dijeron: “Llevémosla urgentemente a cirugía”.

Cuando preguntó por qué, le dijeron que la cabeza del bebé estaba dentro de ella.

José Fernández, director del centro de salud declaró ante los medios de comunicación que los médicos descartaron la decisión de realizar una cesárea porque la paciente tenía una dilatación de 11 centímetros.

“El bebé todavía estaba en posición de nalgas, por lo que salió primero su cuerpo. Cuando llegó la cabeza, hubo un espasmo en el cuello uterino que comprimió el cuello del bebé.

La obstetra llamó a otro médico que intentó con una maniobra liberar al pequeño pero se produjo un desprendimiento y se quedó la cabeza dentro”, relató el médico.

De acuerdo a la información de los medios locales, los restos del bebé fueron entregados a los padres que los trasladaron en un féretro de color blanco y los padres los trasladaron en un taxi hasta su domicilio.

Mientras tanto, la fiscalía abrió una investigación para conocer las causas del fallecimiento del menor que pesó 700 gramos.

Reina clama por justicia porque asegura que “Esto le puede pasar a cualquiera, deberían despedir a la mujer que me hizo esto, no puede trabajar como doctora, ella es la que decapitó a mi bebé”, refiriéndose a la obstetra que la atendió.

El director del hospital comentó que cooperarán con la investigación, pero que los involucrados seguirán trabajando con normalidad hasta que se compruebe su negligencia.

Daily Mail

“Hemos proporcionado detalles del incidente e informado los nombres de los médicos y obstetras que participaron. Oficialmente, aún no hay nada que compruebe que la muerte del bebé fue causada por la decapitación.

No hay razón para que sean suspendidos, el juez decidirá si hubo o no negligencia”, declaró José Fernández.

El único consuelo para Reina y su esposo en un momento tan doloroso es que se haga justicia. Comparte esta estremecedora tragedia.